Ver un piano abandonado, es sobrecogedor. Es raro. Es intenso…

Romain Thiery es un fotógrafo que ha viajado por todo el mundo con un curioso objetivo: capturar imágenes de pianos que han quedado olvidados en edificios abandonados. Y ya sé que dicho así es como para preguntarse si no tiene nada mejor que hacer, pero es que en realidad, Thiery es también profesor de música y siente este proyecto como algo muy íntimo, una forma de explicar la historia perdida de esos instrumentos enterrados bajo capas de polvo y olvido… Una forma de rendirles homenaje y de volver a recuperar su sonido, aunque sólo sea en la imaginación de los que contemplan las fotografías. 

Y es que en su viaje, que ha ido de Bélgica a Italia, de Alemania a Polonia y hasta Ucrania, se ha esforzado por construir una atmosfera mágica en cada imagen, convirtiéndolas en fotografías en las que la nostalgia y la naturalidad se fusionan para que todo el protagonismo sea para los pianos. El resultado, honestamente, es sobrecogedor.

Me levanto y aplaudo a rabiar. Y punto.







































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