Ah, esa querida compañera llamada melancolía…

Reconócelo, todos tenemos días flojos. Llámalos malos días o, sencillamente, días de esos en los que no te apetece salir y sonreir. En los que miras atrás y piensas, “¿de verdad?” mientras un par de suspiros se arrancan de tu alma. Pasa. Y pasan, o así debería ser. Para rendir homenaje a esos días, hoy…