Puede que no lo sepas, pero hace un par de días finalizó una fabulosa edición de Wimbledon, el torneo de tenis que puede ostentar, orgulloso, el honor de ser el más legendario del circuito. Y no, no he venido aquí a hablar de deporte (aunque ya sabes que no me faltan ganas de hacerlo, normalmente), hoy el césped de las pistas del All England aparece por aquí para celebrar la fascinante mirada creativa del londinense Matt Ben Stone, un fotógrafo que vive muy de cerca todo lo que tenga que ver con cualquier disciplina deportiva, y que en este caso se ha atrevido a ir un poco más allá.
Aprovechando esta reciente edición del torneo londinense, Stone te lanza una propuesta que no te dejará indiferente. ¿Qué tal contemplar la actividad en las pistas no con imágenes congeladas, si no a través de un fascinante uso de la exposición múltiple? No hace falta que te diga – de lo contrario tampoco estaría aquí – que el resultado es muy interesante desde muchos puntos de vista. Artísticamente, impactan, resultan enérgicas y muy visuales, como si ocultaran historias que van más allá de lo evidente. Pero, deportivamente hablando, los movimientos, los swings, la relación entre la pista y sus habitantes, te captura, te engancha intentando comprender y descubrir todos los detalles. Que no son pocos.
«Al emplear exposiciones múltiples en la cámara, me alejé del estilo estándar de cobertura deportiva y me centré en ilustrar el aspecto rítmico de vaivén del deporte. Este método me permitió estratificar secuencialmente los swings y saques de los jugadores, construyendo una narrativa visual que acentúa su rapidez y pasión.»
Matt Ben Stone
Harmonía. Creo que es el adjetivo que mejor define lo que vas a ver. Un baile entre el deporte y el escenario. Entre el y la tenista y La Catedral. Puro arte.









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