Este proyecto del fotógrafo alemán Martín Amelung me ha parecido muy juguetón. Quizás sea por la proximidad, tal vez porque me ha regalado la oportunidad de mirar mi ciudad, una Barcelona que quiero decir que conozco bien pero que, en el fondo, sigue guardándome infinitas sorpresas, de una forma que – hasta hoy – todavía no había contemplado. Sea por lo que sea, esta propuesta visual resulta sorprendente.
Amelung viste a la Condal con unos colores que no te esperas y, de repente, todo se vuelve diferente, todo se ve diferente. Incluso el aire se siente – sí – diferente.
«El pulso de la ciudad, vestida con el clima mediterráneo y siempre repleta de ofertas culinarias, Barcelona nos atrapa y nos hace avanzar hasta su callejuela más pequeña. Uno simplemente no puede resistirse.»
Martín Amelung





























Deja un comentario