Resulta difícil, ya te aviso, contemplar la obra de la artista Ellen Sheidlin y no sentirse alterado o alterada de alguna forma. No sé cuál será la tuya, pero pasará. Puede que te interese, que te guste, que te apasiona, que te sorprenda, que te inquiete, puede que te genere cierta incomodidad o, incluso, que la quieras olvidar, todo es posible, pero lo que sé es que no te dejará indiferente. Y eso es gracias (o no) a su habilidad combinando la fotografía y el video con diferentes herramientas digitales buscando crear otra realidad. La suya. Una de la que la realidad, lo virtual y lo onírico se entremezclan de una forma intensa, potente y casi surrealista. Quizás por esa razón lo denomina «survirtualism». Pura experimentación.
Sea como sea, este universo te atrapa en su complejidad y te invita a descubrir más. A adentrarte más en su creatividad, en su imaginación inagotable. Desde su posición de influencia en las redes sociales, Ellen no se conforma con captar tu atención, quiere más, quiere que te quedes. Que te dejes provocar. Que juegues.
¿Juegas?

































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