Todos los ojos del mundo (es una exageración, pero ya me entiendes) están puestos desde hace algo más de una semana en los Juegos Olímpicos de París 2024. Y te reconozco que, una vez más, me he enganchado a deportes que, generalmente, no están entre mis tops, a nivel de preferencias. Te hablo de eventos que acaban resultando espectaculares, a nivel competitivo, y en ocasiones, nos están regalando algunas de las imágenes más impactantes del año (insisto, a nivel deportivo). Una de ellas, seguro que la has visto, es esta de Jerome Brouillet para AFP/Getty, con Gabriel Medina, campeón de surf, como protagonista. ¿Te suena?

Sí, esta fotografía ha dado la vuelta al mundo, poniendo en primer plano la competición de surf (que tuvo lugar a unos cuantos miles de kilómetros de París, en Tahití). Pero, rascando un poco más en este evento en concreto, descubrirás una óptica diferente que te propone una mirada mucho más rica a lo que pasaba al otro lado de las olas. Te hablo de las capturas del fabuloso fotógrafo Benjamin Thouard. Un auténtico maestro submarino.
Y es que mientras sus colegas fotografiaron a los surferos y surferas desde la superficie, Benjamin, de la Agence France-Presse (AFP), fue el único fotógrafo acreditado que se sumergió en el agua con el objetivo de seguir a los surfistas lo más cerca posible de las olas. Gracias a eso, su relato visual es totalmente diferente a lo que vemos habitualmente. Más rico. Más bello. Sus imágenes muestran a los surfistas deslizándose a través de tubos de agua turquesa creando composiciones de una belleza inigualable. Todo ello gracias a la iluminación natural del mar, una iluminación que acaba dando forma a espectaculares juegos de luces y que convierte cada plano en una pequeña obra de arte.
Por si te lo preguntas, Thouard se pasó más de 10 horas al día en el agua para inmortalizar los mejores momentos de la competición. El resultado merece, sin duda, la pena.













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