Hay verdades (tú ya me entiendes) demasiado grandes como para mirarlas directamente. A veces, para entenderlas, necesitamos verlas en pequeño. Como si – vaya – el tamaño les restara gravedad. Como si convertirlas en miniatura hiciera que, por fin, nos atrevamos a mirar.
Eso es exactamente lo que plantea Telekom junto a la agencia Grabarz & Partner con su última campaña, Warmland: transformar el mundo en una maqueta para mostrarnos, con una precisión que – la verdad – asusta, cómo la crisis climática puede reconfigurarlo todo. Lo hacen desde un lugar que muchos conocen y aman: el Miniatur Wunderland de Hamburgo, el sistema ferroviario en miniatura más grande del mundo y una de las atracciones más visitadas de Alemania. Pero lo que aquí se muestra no es una atracción. Es una advertencia. Voy.
Gracias a una experiencia inmersiva con realidad aumentada (esta aplicación me encanta), los visitantes pueden ver – en iPads distribuidos por el espacio – qué sucedería si la temperatura global sube dos o cinco grados. Y lo que sucede no es (lo has adivinado) bonito: Venecia se inunda, los Alpes se secan, Mónaco desaparece. El fuego arrasa, el agua sube, la miniatura se convierte en tragedia. Y tú estás ahí, mirando. Sólo mirando.
La campaña se completa con una pieza audiovisual breve, tan potente como íntima: una niña observa cómo todo eso ocurre en su tablet, mientras los adultos a su alrededor – literalmente – miran hacia otro lado. Hasta que ella rompe el silencio con una pregunta demoledora: “¿Por qué nadie está mirando?”. Te encoge. Te lo aseguro.
Tanto que, claro, no puedes evitar preguntártelo tú también. ¿Por qué?
Este trabajo de Grabarz & Partner, con producción de Tony Petersen Film, dirección de The Glue Society y app desarrollada por Curious Company, es más que un ejercicio publicitario: es un recurso pedagógico, una instalación artística, un activador de conciencias. Una campaña que no solo muestra el problema, también propone una solución. Porque al final, lo que está en juego no es un decorado. Es el mundo real.
De momento, en Miniatur Wunderland, la humanidad se convierte en espectadora de su propio futuro. Y tú decides si ese futuro lo vas a mirar… o algo más.




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