Pantone y Tiffany convierten su azul en una promesa ambiental…

El lujo también puede ser una forma de compromiso. Y el color, un manifiesto. Tiffany & Co. lo acaba de demostrar con una campaña que transforma su – legendario – azul en algo así como una declaración de amor por los océanos. Y es que, a veces, los colores no solo visten cajas: también señalan horizontes que se están perdiendo.

Antes de que me hables de greenwashing (que lo comprendería) déjame que te cuente esta historia. El Azul 1837, ese tono inconfundible que desde hace décadas identifica a la joyería neoyorquina, dejará de ser solo un símbolo estético para convertirse en un gesto. O un acto de conciencia. Quizás, en una alerta elegante, pero urgente. Por eso, y para celebrar el 25º aniversario de su fundación, Tiffany & Co. le ha dado a su color una segunda vida más profunda y, quizás, más necesaria.

Lo hace junto a la agencia L&C y en colaboración con Pantone (habituales ya en Phusions), con una iniciativa bautizada como “1837 Tiffany Blue Conservation”, que apunta a lo esencial: proteger los mares. Porque sí, los océanos también se apagan. Y lo hacen en silencio. Las aguas que un día brillaban como una joya frente a costas de África, Australia o el Caribe empiezan a perder su color. Su vida. Su – exacto – azul. “A través de esta campaña, estamos extendiendo expresiones de amor no solo entre las personas, sino también hacia nuestro planeta”, explica Héctor Muelas, director creativo de marca de Tiffany & Co.

Para ello han preparado una campaña visualmente poderosa: proyecciones en Times Square, instalaciones en The Landmark (la flagship de la marca en Nueva York), redes sociales buceando bajo del mar… todo gira en torno a ese color (a ese mundo) tan icónico como frágil. Como un recordatorio. Como una súplica envuelta en elegancia.

«Pantone se enorgullece de colaborar con Tiffany & Co. en esta importante iniciativa. Utilizar este poderoso color para concienciar sobre la preservación de los océanos transmite un mensaje contundente.»

Laurie Pressman, vicepresidenta del Pantone Color Institute

La pieza audiovisual principal es delicada y contundente a la vez. Conecta los paisajes reales de los océanos en riesgo con el azul Tiffany, haciendo que el espectador entienda, de una vez por todas, que proteger ese color es proteger la vida. Pone el lujo al servicio de un objetivo mayor, común, superior. Irrenunciable. La cosa es si funcionará.

De momento, y para que tengas un poco más de info antes de juzgar, creo que es bueno que sepas que, desde su creación en el año 2000, la Fundación Tiffany & Co. ha invertido más de 100 millones de dólares en causas medioambientales. Pero esto no va solo de números. Va de símbolos. De mensajes que crean narrativas enteras y llegan a las personas adecuadas en el momento adecuado. Esto va de transformar algo tan visual como un color en una promesa.

Por eso, si alguna vez pensaste que el lujo y la sostenibilidad son caminos – necesariamente – opuestos, esta campaña viene a corregirte con estilo. O – como mínimo – a intentarlo.


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Una respuesta a «Pantone y Tiffany convierten su azul en una promesa ambiental…»

  1. […] femenino, y le añades la única banda sonora posible que podría acompañar una campaña de Tiffany, entonces ya es más que bien. Es otra cosa. Es llevar el desayuno con diamantes a otra […]

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