No es habitual querer tocar un altavoz. Tampoco acercarte a un ordenador solo para oler la – ojo a esto – madera. Pero es lo que pasa cuando te cruzas con una pieza de Love Hultén. No se parece a nada, ni quiere responder a las reglas del mercado. No compite con nadie, ni falta que le hace. Sencillamente, existe en otra liga.
Una – y esto me encanta – en la que la tecnología deja de ser invisible para convertirse en objeto atemporal. Llámalo Pieza (así, con P mayúscula). Casi en un pequeño fetiche contemporáneo que te apetece tener encima de una mesa, no solo por lo que hace, sino por lo que es.
Porque lo que construye este artista sueco desde su taller en Gotemburgo no son simples gadgets. Son artefactos con alma retro y corazón digital. Con cuerpo de madera y circuitos de última generación. Y con una premisa tan simple como desafiante (si más no para los tiempos que vivimos): si vas a vivir rodeado de tecnología, al menos que merezca la pena mirarla.
Entre la ciencia ficción y la artesanía
Cuando te topas con la creatividad de Love, es inevitable pensar en las viejas películas de ciencia ficción. En ese futuro que imaginaban los años 70 y 80. Con botones grandes, luces tenues, superficies cálidas. Un futuro analógico que nunca llegó pero que, en su taller, está viviendo una segunda oportunidad.
Porque aquí hay sintetizadores que parecen naves espaciales portátiles. Consolas de videojuegos que son pequeñas esculturas. Altavoces que podrían estar en un museo. Ordenadores que parecen sacados de un laboratorio secreto de 1982. Todo está hecho a mano y tiene textura. Todo pesa (en el mejor sentido). Porque lo que Love Hultén fabrica tiene algo que se está perdiendo: presencia. Eso que te obliga a detenerte un segundo más de lo habitual.
Tecnología atemporal que quiere quedarse
Su trabajo es exactamente eso: un acto de resistencia contra lo desechable. En un mundo donde los objetos tecnológicos nacen casi (o sin el casi) con fecha de caducidad, él se empeña en fabricar piezas que parezcan pensadas para durar. Para quedarse. Para formar parte de tu vida de otra manera.
Lo funcional aquí no está reñido con lo bello. Lo bello no está reñido con lo extraño. Y lo extraño, oh, lo extraño es pura personalidad. Y quizás por eso sus piezas gustan tanto. Porque en el fondo, lo que Love Hultén te recuerda con cada objeto es que también se puede innovar mirando hacia atrás. Que el futuro no siempre tiene que ser frío, liso, anónimo.
A veces – sólo a veces – el futuro huele a madera.





















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