Tú sabes tan bien como yo que no todos los paisajes se pisan. Algunos se intuyen. Se atraviesan con los ojos, con la memoria o con ese impulso que solo nace cuando estás a punto de hacer algo que no sabes – a veces no quieres ni saberlo – si saldrá bien. Así se siente Ventures IV, de Ryan Hawthorne. Como si Blade Runner hubiese decidido meditar en silencio. O como si 2001 hubiese eliminado los diálogos. Quizás como si el vacío fuese, en realidad, una promesa. Es arte. Es ciencia ficción. Puede que sea mucho má que eso. ¿Te gusta? Espera, que sigo.
Porque aquí no hay planetas, pero hay gravedad emocional. También encontrarás estructuras flotando en un no-lugar que te empujan a preguntarte dónde estás tú en todo esto. Y, claro, hay personajes solitarios. Pequeños, casi insignificantes, contemplando lo que podría ser un amanecer, un portal o una señal. Podrías decir que están a punto de dar un paso. El paso. Y tú, mientras miras, como si fueras su acompañante en ese trayecto.
Minimalismo sci-fi con alma
Ventures IV es la cuarta entrega de una serie que no se mueve por estética, sino por pulsión. Porque más allá del lenguaje visual – que recuerda a los grandes interfaces clásicos del cine de ciencia ficción -, lo que propone Hawthorne es una narrativa emocional: la del salto. Un salto de riesgo. El que se propone (y te propone) todo creador que se lanza a lo desconocido esperando encontrar (algo de) sentido.
Inspirado – por supuesto – en referentes como Star Wars, Tron, o Ghost in the Shell, pero con una mirada muy del presente, este proyecto mezcla tecnología, 3D, diseño de interacción y una fascinante atmósfera contemplativa. Todo ello en un cóctel donde la interficie ya no es el medio, sino un escenario. Un lugar en el que la estética es trama y la forma no decora: sugiere.
Por eso, cada escena está construida con una precisión obsesiva. Líneas de luz, estructuras imposibles, y composiciones que te arrastran hacia un centro. Un vacío lleno de algo que no sabes explicar, pero que reconoces. Te hace sentir como si tú también llevaras tiempo esperando una señal, puede que una oportunidad en forma de portal. A saber a dónde…
Un paso más allá de la estética digital: puro arte y pura ciencia ficción
Te podría decir que Ventures IV es arte digital. O diseño conceptual. Incluso la definiría como exploración visual. Pero me quedaría corto. Porque lo que propone Ryan Hawthorne con esta serie es un espejo para creadores, soñadores y exploradores. Es un “yo también he estado ahí”, dicho sin palabras, pero con luz, color y una geometría absolutamente cautivadora en la que perderse.
Y sí, lo has acertado – ya me vas conociendo – hay algo profundamente humano en todo esto. En ver a esos personajes tan pequeños frente a algo tan vasto. En saber que ese momento – el de la decisión, el del salto – nos pertenece a todos. Aunque no lo verbalicemos o no lo compartamos. Aunque nos lo guardemos muy dentro.
Ventures IV no busca respuestas. Pero sí hace preguntas. Y a veces, en los buenos proyectos, eso es más que suficiente, ¿verdad?


















Deja un comentario