Párate un segundo. Mira esa criatura que asoma con la solvencia de una reliquia ochentera o ese alien con estética manga que parece susurrarte una historia olvidada. Eso —no es casualidad— es Manuel Cetina (aka @el_stitch), un ilustrador mexicano que bombea nostalgia por los poros y la plasma en ilustraciones de VHS, cómics de terror, sci‑fi y camisetas de gira mezcladas con ironía callejera. Su trazo no se contamina con lo contemporáneo; más bien lo reinventa desde la memoria colectiva. Y eso no es poco…
Con más de quince años diseñando en vector, Cetina ha encontrado en su arte retro una fuente inagotable de ideas que flotan entre el humor y el misterio. Cruza monstruos de dibujos animados con cyborgs y símbolos digitales en composiciones que, aunque parezcan grotescas, están calibradas con precisión matemática. Es ese contraste —entre la extravagancia y lo meticuloso— lo que convierte cada pieza en un documento de cultura pop mirado desde otra óptica Una que está (quizás) al otro lado del espejo.
De lo nostálgico a lo contemporáneo…
En Instagram, su creatividad encuentra una ventana que se acaba convirtiendo (también) en un archivo viviente. Pura imaginación en forma de stickers repartidos durante ocho años, portadas para Netflix, gráficos para Liquid Death y portafolios que vibran con energía urbana. Ese feed tan obsesivamente coherente no es casualidad, es el trabajo de quien teje referencias personales para construir un imaginario que habla por sí mismo. Un mundo propio que le identifica. Que lo hace reconocible. Y en el que se siente cómodo. En casa. Su casa.
Una casa en la que todo está conectado con esa estética que remite a los 90 pero vive el presente con voz propia. El resultado de todo ello es un lenguaje visual que desafía etiquetas: ¿es diseño, ilustración, arte urbano? Sí. Todo ello. Más. Y, lo mejor, es que lo hace sin pedir permiso. Funciona (casi) solo.
Porque Cetina te invita a adentrarte en un escenario (algo bizarro, es cierto) que viaja de tus recuerdos al espacio urbano cotidiano. Y en ese viaje te hace consciente de que lo que fue también puede ser disparador de lo que será.
Una lección sin artificios. lo extraño también puede sentirse profundamente familiar.







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