Cuando la amistad se mezcla con la pasión compartida por los coches, pueden pasar cosas bonitas. Muy bonitas. Matt Willey y Piotr Woronkowicz de Pentagram, junto con Carby Tuckwell de Deus Ex Machina, acaban de demostrarlo con su última colaboración junto a MINI. Lo que empezó – de hecho – como un encargo de livery para un Mini Cooper S histórico en 2023, ha evolucionado hasta convertirse en dos prototipos únicos que respiran personalidad por los cuatro costados. Y no, no te estoy hablando de simples ejercicios de estilo (que también), sino de dos declaraciones de intenciones sobre lo que puede ser el futuro del (a menudo aburrido) diseño del motorsport cuando se hace desde la pasión.
El «Machina» y el «Skeg», los dos – radicales y maravillosos – John Cooper Works que han salido de esta colaboración, son opuestos que se atraen. Uno bebe del surf californiano y la construcción de tablas, el otro se empapa de la herencia racing más pura. Pero ambos comparten algo esencial, han sido diseñados por entusiastas para entusiastas. No hay departamentos de marketing detrás, no hay estudios de mercado. Solo tres creativos que entienden lo que significa amar los coches y que han tenido carta blanca para demostrarlo. No se me ocurre nada más fascinante, la verdad…
El diseño gráfico adquiere volumen y velocidad…
Porque la colaboración no se limita a pintar rayas sobre carrocerías existentes. Pentagram ha trabajado en todo, desde los materiales de la carrocería hasta las tipografías específicas desarrolladas para el proyecto. El «Machina», basado en el F66 de gasolina, es un puro homenaje a la historia del rally con costuras expuestas, guardabarros ensanchados, aluminio perforado y unas ópticas que te hacen pensar en la noche del Turini. Cada detalle grita velocidad, desde las ruedas fresadas a medida, hasta los interruptores de palanca que te conectan físicamente con la máquina.
El «Skeg» eléctrico (J01) toma – como era de esperar – otro camino igualmente fascinante, con paneles de fibra de vidrio translúcidos inspirados en la construcción de tablas de surf, correas integradas para transportar las tablas y una aerodinámica fluida que parece respirar. No es casualidad que el alerón trasero esté diseñado para flexionar con el flujo de aire como el labio de una tabla. Aquí la funcionalidad y la poesía se dan la mano sin pedir permiso.
El poder de diseñar desde la complicidad
Lo más interesante de este proyecto es cómo ha crecido de forma orgánica. Matt Willey y Carby Tuckwell llevan colaborando desde 2015, unidos por su obsesión con los diseños clásicos de los vehículos de competición. Cuando Willey sumó a su socio de Pentagram, Piotr Woronkowicz, otro diseñador industrial que es, además, fanático de los coches de toda la vida, la química simplemente funcionó. Y, con ellos, cuatro estudios trabajaron a través de diferentes husos horarios y disciplinas (Designworks en Los Ángeles y Múnich, Deus en Sydney, Pentagram en Nueva York) para dar vida a algo que empezó como conversaciones entre colegas.
Por eso, el resultado trasciende la simple colaboración comercial. Estos dos prototipos han inspirado también una línea de ropa que se lanzó junto con los coches en el IAA Mobility de Múnich, y ambos vehículos seguirán apareciendo en eventos de MINI y Deus por todo el mundo. Pero más allá del impacto mediático, lo que verdaderamente me importa (ya me conoces) es el mensaje. En una industria cada vez más homogénea, proyectos como este demuestran que aún queda espacio para la autenticidad, la experimentación y ese tipo de colaboraciones que nacen del respeto mutuo y la pasión compartida.
Pentagram, Deus y MINI han conseguido algo que suena fácil pero que en realidad es complicadísimo, crear desde la honestidad. Y eso, en cualquier disciplina creativa, siempre merece la pena.































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