“Uno no es lo que ha vivido, sino lo que recuerda y cómo lo recuerda para contarlo.”
Así abre NOSTOS, el – fascinante – proyecto fotográfico de Sonia Simbolo, y también la herida que atraviesa toda su obra, la memoria entendida no como archivo, sino como búsqueda. Lo suyo no es regresar a un lugar, sino seguir su rastro. Las imágenes que construye son estaciones de paso, puntos en un mapa personal que nunca se cierra, o fragmentos de algo que estuvo vivo y que aún late. Como si fotografiar fuera, en realidad, una forma de encontrar casa en medio del exilio interior.
En griego, nostos significa “regreso”. Pero aquí el retorno no existe. Lo que Sonia Simbolo propone (con su cámara como brújula emocional) es un recorrido por los bordes de la identidad y el tiempo. Cada fotografía es una tentativa de traducción, un intento de atrapar la huella de lo vivido cuando ya se ha transformado en sensación. No hay escenografía, hay intuición, encuentros, rostros que parecen recordar algo que ignoramos. En ellos, la autora se busca a sí misma y, al hacerlo, nos obliga a mirarnos.
Un diario visual que se escribe sin palabras…
El viaje de NOSTOS no tiene destino. No hay principio ni final, solo imágenes suspendidas entre memoria y pérdida, entre el gesto y lo que ese gesto calla. Las fotografías, algunas tomadas en puertos y lugares de tránsito, otras en interiores detenidos en el tiempo, funcionan como fragmentos de un diario que Sonia escribe sin pretensión de orden, siguiendo el ritmo de su propia respiración. En cada encuadre hay una pregunta: ¿puede una imagen contener lo que no se dice?
Ese hilo invisible entre ella y sus sujetos es lo que mantiene viva la serie. Más que documentar, Sonia observa; más que narrar, escucha. Su mirada no es fría ni técnica, es una forma de empatía. Por eso, cada sombra y cada reflejo se convierten en espejos de lo íntimo, en esa tensión callada entre pertenecer y escapar. Como si cada fotografía fuera una carta enviada desde un lugar al que nunca logra volver del todo.
La belleza del movimiento que no busca llegar
“NOSTOS es un viaje sin retorno, un lugar al que uno vuelve solo para comprender que nunca estuvo allí del todo”, escribe Simbolo en la presentación de la serie. Y esa frase resume su poética, su propuesta visual, el viaje no es desplazamiento, es estado. El regreso, una excusa para seguir caminando hacia dentro. En ese tránsito, lo fotográfico se convierte en lenguaje y en refugio: un modo de hablar sin herir lo vivido.
Quizá por eso su trabajo emociona tanto. Porque en tiempos en los que todo debe definirse, Sonia elige lo incierto. Lo que no se cierra. Lo que duele, pero sigue latiendo. NOSTOS no busca respuestas; ofrece sosiego, aunque sea por un instante. Esa quietud que llega cuando entiendes, cuando entendemos, que la nostalgia no es solo recuerdo… es también una forma de seguir adelante.










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