Corona entrega la cámara al sol y deja que el tiempo construya cien años…

Esperar. Un acto de paciencia al que cada vez estamos menos acostumbrados. Esperar, sí, Esperar sin saber qué llegará. Esperar y confiar en que algo se está construyendo incluso si no puedes verlo. Corona ha cumplido cien años y, en lugar de contratar una agencia de fotografía comercial con todo su aparato técnico para inmortalizarlo en una fabulosa campaña, decidió entregar la cámara al sol. Bueno, metafóricamente (ya me entiendes). El fotógrafo Rodrigo Farías recorrió la costa chilena con cajas oscuras sin lente, ni batería o pantalla. Solo un orificio mínimo para que pasara la luz y, con ella, el tiempo. La fotografía estenopeica no miente, no sabes qué has capturado hasta que revelas la película. Eso es confianza. Eso es memoria. Y, en esta campaña, se convierte en una obra de arte.

Cien historias, una por cada año de existencia, capturadas a lo largo del litoral de Chile. Rostros, playas, surfers, recolectores de plástico, restauradoras de cactus. Y más. Cada imagen tardó horas. Cada una es, literalmente, obra del sol. La marca ha demostrado entender algo que a veces olvidamos, que la paciencia también es contenido, que la espera no es vacío sino construcción silenciosa. Eso, y que un aniversario no se celebra solo mirando atrás, sino dejando que el presente hable con honestidad.

Lo analógico como acto de resistencia (o de honestidad)

«Aquí no hay disparos, hay espera». Con esa frase, Farías, resume la esencia del proyecto. La fotografía estenopeica obliga a desacelerar, a mirar con más cuidado, a habitar el paisaje en lugar de simplemente documentarlo. Corona ha construido su imaginario en torno al sol, a las playas, a esa mentalidad playera que promete emociones que se disfrutan lentamente. Sin promesas sobreactuadas. Sólo otra forma de mirar a la realidad, dejando que la naturaleza sea co-autora de esa observación.

Porque cada imagen registra algo que el ojo humano no puede sostener, el paso del tiempo convertido en textura visual. Te hablo de cómo se ve la niebla a través de esta técnica, o los reflejos del, es igual, todo queda impreso en la película de una forma única. Emocionante. Lo que surge es imperfecto, borroso, pero profundamente humano. Y eso es lo que suma, precisamente. Más allá de los filtros, más allá de todo lo que nos hemos acostumbrado a hacer para corregir y optimiza nuestras capturas, entregar el control al sol es, de alguna forma, un gesto casi romántico. Una declaración de intenciones.

Cien historias, una sola convicción

La exposición va acompañada de un libro de edición limitada que cuenta las historias de quienes viven al estilo Corona, conectados con los ritmos de la naturaleza ritmos, con una forma de habitar el mundo que ya parece casi en extinción. Y tienen nombres. Álvaro, uno de los primeros surfers de Chile; Felipe, que recoge plástico de las playas cada día; la Nona, restauradora de cactus en peligro. No son celebridades. Son personas que eligieron vivir de forma distinta.

«Quisimos rendir homenaje no solo a las playas, sino a las historias que crecen alrededor de ellas«. Y esa es, quizá, la diferencia entre una campaña de aniversario más y esta, que está construida para que deje huella. Corona no se ha mirado al espejo para lucir más sexy, ha mirado al sol. Y ha dejado que él cuente su historia.

Cien años después, Corona sigue confiando en la luz.

Persona sentada sobre una roca en un paisaje de cactus, con luz brillante y un sombrero, en una fotografía en blanco y negro.
Una imagen en blanco y negro que muestra una escena difusa, con formas oscuras en el primer plano y una luz brillante que resalta en el fondo, sugiriendo un paisaje natural o una figura en silencio.
Dos hombres sentados en un banco al aire libre, rodeados de vegetación. La imagen tiene un enfoque blurrado, reflejando el estilo de fotografía estenopeica. Ambos parecen sonreír y lucen ropa casual.

Silhouette of a person holding a drink, with a coastal background in black and white, capturing a moment of contemplation.
Un surfista sosteniendo una botella, sentado junto a su tabla de surf, con vegetación en el fondo, capturado con una técnica de fotografía estenopeica en blanco y negro.
Imagen en blanco y negro que muestra una costa rocoso con olas suaves, creando un ambiente sereno y nostálgico.
Un hombre sentado en la playa, sosteniendo una tabla de surf, rodeado de una vegetación costera.
Fotografía en blanco y negro de una costa chilena, mostrando rocas en la orilla y un paisaje marino con una atmósfera tranquila y etérea, capturada con técnica de fotografía estenopeica.
Silhouettes of two figures standing on a wooden fence with a blurred, lit background, capturing a moment of stillness.
Silhouette of a tree against the blurred backdrop of the ocean and rocks, captured in a soft-focus black and white photographic style, evoking a sense of tranquility and patience.
Silhouette of a person sitting on a rocky beach, gazing at the ocean with a misty backdrop, captured using pinhole photography.
Una mujer en un jardín de cactus, con un sombrero blanco, trabajando entre las plantas, mientras una casa de madera se encuentra al fondo.
Un hombre sostiene una maceta con un cactus que tiene flores blancas, mientras se encuentra en un entorno natural con otras plantas al fondo.


Descubre más desde phusions

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

, , ,

Deja un comentario

Descubre más desde phusions

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo