Siluetas, nieve, asfalto… así es el invierno en la fotografía de Karim Fares

Sabes perfectamente de qué sensación te hablo. Esa que te invade cuando el cielo se rompe y la ciudad decide volverse hostil. Cuando la lluvia golpea el asfalto con rabia o la nieve borra las líneas de la carretera, tu instinto (ok, el mío también) es correr. Buscar un techo. Protegerte. Huir de la intemperie hasta que pase el temporal. Es la reacción lógica, la más humana. Pero existe otra forma de mirar el caos climático. Una forma pausada, casi desafiante, que no busca refugio, sino que se planta en medio de la tormenta para ver qué sucede cuando nadie más está mirando. Y así arranca la mirada al 2026 de phusions. ¿Vienes?

Karim Fares es un – fascinante – fotógrafo que ha hecho de lo inhóspito su lienzo. Mientras la mayoría guarda la cámara en la mochila cuando el tiempo se estropea, él entiende que es precisamente ahí donde empieza la fotografía de verdad. Nacido en Egipto, entre el bullicio de colores cálidos y esa luz solar que lo inunda todo, Fares hizo algo radical, mudarse a Oslo. Y en ese cambio de latitud, no solo cambió de código postal, sino de retina. Cambió el oro por el plomo, y el calor por una fascinación absoluta hacia el frío, la nieve y la oscuridad que define el invierno noruego.

La luz que nace de la tormenta

El choque térmico y visual tuvo que ser brutal (agree), pero Fares no lo combatió, lo abrazó. Su obra es la prueba de que el mal tiempo es un concepto relativo, una etiqueta que tú y yo ponemos porque nos incomoda mojarnos los zapatos (y más los calcetines, sabes de qué te hablo). En sus imágenes, la lluvia no molesta, es un filtro natural que convierte el suelo de Oslo en un espejo líquido. Las farolas ya no iluminan simplemente la calle, explotan contra las gotas de agua creando atmósferas que parecen sacadas de un sueño febril o de una película noir.

Porque Fares busca el contraste extremo. Sus composiciones están llenas de siluetas oscuras, de cuerpos anónimos luchando contra el viento, abrigos cerrados hasta la barbilla y paraguas que funcionan como escudos recortados sobre el blanco – casi – inmaculada de la nieve. Es una danza visual donde el sujeto humano se vuelve pequeño, casi frágil, frente a la inmensidad de los elementos. Y, sin embargo, hay una calidez extraña en esa frialdad. Una intimidad que solo se consigue cuando el mundo exterior se congela y lo único que queda es el silencio de una nevada nocturna.

El arte de detener el tiempo (literalmente)

Para mí, una frase suya resume a la perfección esta obsesión, «algunos pueden pensar que el mal tiempo arruina una fotografía, pero yo creo que hace la fotografía»»». Y puede tener razón. Porque bajo un sol radiante, todo se ve, todo es obvio. Pero bajo la tormenta, la ciudad se vuelve misteriosa. Las luces de neón y los semáforos adquieren una profundidad dramática, casi pictórica, que transforma una calle cualquiera en un escenario cargado de narrativa.

Por eso, lo que Karim Fares captura no es solo gente caminando bajo la nieve. Captura la resistencia. Captura ese momento de soledad compartida que todos experimentamos al cruzar una calle helada, encerrados en nuestros propios pensamientos, protegidos por capas de lana. Sus fotos congelan el tiempo en el sentido más literal y te dicen que la belleza no siempre es cómoda. Que, a veces, también muerde, moja y te deja los dedos entumecidos.

Eso, y que merece la pena quedarse ahí fuera para verla.

Ventana con vidrio esmerilado detrás de la cual se perciben siluetas de personas, creando un ambiente íntimo y difuso.
Una persona sentada en un café, mirando hacia abajo, mientras la nieve cae afuera. El interior del café está iluminado con luces cálidas y decorado en tonos rojos, ofreciendo un contraste visual con el clima invernal.
Una persona camina bajo la nieve frente a un edificio con letreros que indican un aparcamiento. La atmósfera es oscura y melancólica, resaltando el contraste entre la nieve blanca y las luces del lugar.
Una estación de tren en una neblina densa, con un hombre de pie en la plataforma consultando su teléfono mientras un tren se detiene. Las luces del tren y del entorno emiten un brillo cálido en medio del ambiente frío y sombrío.
Una persona caminando con un paraguas en una calle iluminada por luces de neón en una noche lluviosa.
Dos personas caminan en la nieve bajo una nevada intensa, rodeadas de farolas que iluminan la escena, en un ambiente invernal y atmosférico.
Una persona camina por un sendero nevado en un parque, sosteniendo un paraguas rosa, mientras la nieve cae intensamente. Las farolas iluminan el camino en medio de un ambiente oscuro y frío.
Vista de una ventana de tren sucia y empañada, con una figura humana borroso en el interior, reflejando un ambiente urbano en blanco y negro.

Mujer pensativa en una cafetería, observando la lluvia o la nieve a través de una ventana, con un ambiente cálido y acogedor en el interior.
Una persona camina con un perro mientras cae nieve en un parque, con estatuas y una farola iluminada de fondo.
Una persona camina bajo la nieve en una estación de metro durante la noche, envuelta en un abrigo oscuro y una bufanda, mientras la tormenta de nieve cae a su alrededor.
Persona leyendo un libro bajo la lluvia, con gotas en el cristal que añaden un efecto visual a la escena.
Una persona con paraguas rojo camina bajo la lluvia, mientras un primer plano de una planta con flores rojas se encuentra en el primer plano de la imagen, con gotas de agua en el cristal que sostiene la escena.
Persona de perfil borroso con fondo desenfocado, observando a través de un cristal empañado por la condensación, mientras se vislumbran figuras difusas y colores cálidos.
Una escena nocturna en una ciudad nevada, con un tranvía azul pasando por la calle adornada con luces festivas, mientras las personas caminan bajo la nevada.
Una persona de espaldas sostiene un paraguas en una estación de tren mientras la nieve cae y un tren se desplaza rápidamente detrás de ella.
A person in a dark coat walks two small dogs in pink coats through a snowy street, with pedestrians and shops in the background.


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Una respuesta a «Siluetas, nieve, asfalto… así es el invierno en la fotografía de Karim Fares»

  1. […] fotografía de calle tiene mucho de caza. Sales, esperas, lees la luz, calculas el encuadre y aprietas el obturador en […]

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