Serena Ho tiñe las plantas industriales de Islandia de color malva y el resultado es una trampa perfecta…

Islandia lleva décadas siendo el escenario favorito de quien quiere fotografiar el fin del mundo o el principio de uno nuevo. Los científicos de la NASA usan sus llanuras de basalto negro para simular expediciones a Marte. Ridley Scott rodó allí la superficie de un planeta alienígena. Pero Serena Ho, fotógrafa australiana que vive en Reikiavik, fue a buscar algo diferente. Te hablo de las plantas geotérmicas, los depósitos industriales y las instalaciones de extracción que normalmente nadie fotografía porque son poco instagrameables (que ya sabemos en el mundo en el que vivimos). Luego las tiñó de pastel, les añadió lunas recurrentes en cielos color malva y las convirtió en algo que parece sacado de un videojuego de los ochenta sobre utopías interplanetarias. El resultado se llama «2021 ± II: Utopia Broadcasting» (casi nada). Ganó el IPA 2022 y se ha exhibido en varios países. Y es – ya te aviso – mucho más incómodo de lo que parece a primera vista.

La incomodidad no viene de las imágenes, que son genuinamente hermosas. Viene de lo que esas imágenes provocarán en ti (quizás). Ho toma infraestructuras de extracción, lugares en los que la humanidad consume el paisaje para producir energía y materiales, y las presenta con la estética de la promesa, con colores de synthwave y composiciones que evocan una civilización avanzada en otro planeta. El gesto es deliberado. Ella misma lo explica, eligió la paleta utópica sobre la distópica porque la utopía genera menos eco-ansiedad y permite que más gente entre en la conversación sobre el cambio climático. Lo que parece una decisión estética es en realidad una estrategia de comunicación. Y esa estrategia tiene una tensión que ninguna foto de fábrica en blanco y negro podría generar.

La belleza como trampa y como argumento

Todo en este proyecto está impregnado de una extraña capacidad de seducción visual. «Utopia Broadcasting» no denuncia. Estetiza. Toma los monumentos de la extracción industrial y los convierte en algo aspiracional, en algo que parece el futuro que queremos en lugar del presente que tenemos. Eso, que podría leerse como una capitulación ante el sistema es, precisamente, lo contrario, la manera más efectiva de hacerlo visible. Porque el problema con las imágenes de destrucción medioambiental convencionales es que generan parálisis. La gente las ve, se angustia y cierra la pestaña. Ho genera fascinación y luego, cuando ya tienes el anzuelo dentro, te hace la pregunta que el título lleva implícita, ¿estás mirando una utopía o una advertencia?

La respuesta correcta es que estás mirando las dos cosas a la vez. Las estructuras geotérmicas de Islandia son, técnicamente, energía renovable. Son parte de la solución, no del problema. Pero están construidas sobre el mismo impulso extractivo que el problema, la convicción de que la naturaleza existe para ser utilizada, transformada, optimizada en beneficio humano. Ho no resuelve esa contradicción. La amplifica hasta hacerla visible colocando esas estructuras en cielos de ciencia ficción y preguntando, sin decirlo, si cuando finalmente colonicemos otros planetas llevaremos con nosotros exactamente este mismo patrón.

El paisaje como espejo de lo que no queremos ver

Existe una genealogía fotográfica en la que «Utopia Broadcasting» encuentra su lugar natural. Edward Burtynsky fotografiando minas de cobre desde el aire, Chris Jordan convirtiendo estadísticas de consumo en imágenes de escala imposible, Sebastião Salgado documentando la violencia de la extracción global. Todos ellos trabajan con la misma paradoja, que las imágenes más hermosas sobre la destrucción medioambiental son también las más eficaces, no porque engañen al espectador sino porque lo obligan a sostener dos ideas incompatibles al mismo tiempo. Ho hereda esa tradición y la lleva a un territorio nuevo; el de la especulación, el de la imagen que no documenta el presente sino que imagina una versión futura de él que podría ser paraíso o podría ser ruina, dependiendo de las decisiones que se tomen ahora.

Islandia, donde los científicos prueban tecnología espacial porque el paisaje recuerda a Marte, es el escenario perfecto para esa ambigüedad. Un planeta que parece otro planeta. Una isla que está siendo transformada al mismo tiempo que sirve de modelo para cómo podría transformarse otro mundo. Ho lleva años mirando esas contradicciones desde dentro y haciéndolas visibles con paletas de candy pop y lunas en el horizonte. Architectural Photographer of the Year en los ND Photography Awards de 2022. Premiada en el IPA. Exhibida en varios países. El reconocimiento no es la sorpresa. La sorpresa es que una serie sobre plantas industriales islandesas en colores pastel tenga la capacidad de dejar esa pregunta flotando días después de haberla visto, ¿esto es lo que queremos construir, o es lo que ya construimos sin darnos cuenta?

Edificio moderno con un gran letrero de corazón rojo en la parte superior, fondo azul claro.
Vista de la parte superior de un edificio con arquitectura de arcos, iluminado suavemente y con una luna llena en el cielo durante el atardecer.
Detalle de una pared con un arco, iluminado por tonos suaves de naranja y rosa.
Torre de un edificio moderno con un diseño curvo, bajo un cielo claro y una luna visible.
Vista de una estructura arquitectónica moderna con una forma curva y ventanas rectangulares en una pared blanca, bajo un cielo azul claro.
Estructura de fábrica con silo y tubos de ventilación, iluminada suavemente por la luz del amanecer.
Vista de la parte superior de un edificio arquitectónico moderno con arcos blancos y un cielo suave, donde se distingue una luna creciente.
Tanque de agua de color azul y blanco sobre una estructura metálica en un paisaje árido.
Edificio industrial de color verde claro con tuberías, bajo un cielo de atardecer en tonos pastel y una luna creciente.
Vista de la fachada superior de un edificio moderno con un diseño arquitectónico distintivo y ventanales iluminados, bajo un cielo al atardecer.
Tanque de agua amarillo en un paisaje montañoso al atardecer, con la luna visible y humo saliendo de una chimenea.
Un edificio con paredes rosadas y ventanas rectangulares, en un cielo claro con una luna visible.
Vista de un edificio moderno con una fachada curvada y ventanas grandes, bajo un cielo en tonos de atardecer con una luna creciente.
Tres silos industriales blancos contra un cielo azul claro.
Estación de comunicación con múltiples antenas parabólicas en un entorno montañoso.
Planta industrial con maquinaria verde y estructuras metálicas, situada en un paisaje montañoso al atardecer, con una luna brillante en el cielo.
Vista cercana de un edificio con cúpula y ventanas arqueadas, con un cielo de colores suaves al atardecer y una luna creciente visible.
Instalación industrial con silos y maquinaria verde, rodeada de tierras barrenadas y vegetación otoñal, bajo un cielo claro con una luna visible.


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