Esto es una maravilla, vaya por delante. Moli, un estudio de arte digital ubicado en Buenos Aires, es el responsable de este fantástico y fabuloso (porque no se pueden usar adjetivos menos superlativos) proyecto artístico que han titulado «Golden Era«, una oda a la electrónica de consumo que nos vio crecer. Pura nostalgia. Un viaje en el tiempo que nos devuelve a los 80, esa década en la que todo era posible y la creatividad de los diseñadores nos regaló algunas de las piezas más icónicas (y bellas) de la tecnología doméstica. ¿Vienes?
«Golden Era» te invita a descubrir (y visitar) un taller ficticio en Japón que tiene como obsesión vital preservar los tesoros tecnológicos de la década prodigiosa. El proyecto recupera para la memoria dispositivos tan icónicos como la Game Boy, el Sony Mega Watchman, el Seiko Watch o el tocadiscos Sony PF-S9. Maravillas, sí.
«Escondidas en las estrechas calles del paisaje urbano de Japón, las joyas tecnológicas de los años 80 tienen una segunda oportunidad de brillar. A través de sus cicatrices, estas piezas rescatadas de la nostalgia se convierten en decorativos tesoros atemporales, llevando secretos e historias de otra vida».
Moli
La cicatrices de cada uno de estos dispositivos, míticos donde los haya son una clara referencia al Kintsugi, una técnica centenaria japonesa que consiste en reparar las piezas de cerámica rotas usando polvo de oro o plata líquida para hacer más visibles las grietas (en lugar de disimularlas) y otorgarles, así, un nuevo valor. Y es que la tecnología evoluciona y convierte en obsoletas las piezas que va dejando atrás, pero su valor como referente icónico es y será incalculable.
No es un mal mensaje.
Y no sólo para la tecnología.



















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