Cuando una mascarilla se convierte en un lienzo…

¿Recuerdas cuando mirábamos sorprendidos a los turistas asiáticos que nos encontrábamos en nuestras calles ataviados con una mascarilla para protegerse? Reconócelo, los veías y pensabas que debía ser la cosa más incómoda del mundo, en pleno agosto, a cuarenta grados y ellos ahí, aguantando estoicos detrás de un trozo de tela. Si nos hubieran dicho el verano pasado que este año todas, absolutamente (ya, bueno…) todas, las personas que conocemos, iban a vestir una de esas prendas o que, incluso, se iban a convertir (para muchas y muchos) en un nuevo complemento de moda, habríamos pensando que era imposible. Y sin embargo, aquí estamos. Mascarilla en mano (o mejor dicho, en boca, o así debería ser).

Pues Ai Weiwei decidió ir un paso más allá e inspirado por un documental que está realizando sobre la Covid19. decidió crear una colección de mascarillas pintadas a mano en su estudio de Berlín. El artista las ofrece como una forma única de expresarse ante el mundo y ante todo lo que está sucediendo alrededor de la pandemia. No sólo puedes vestir su icónica (que lo es) y desafiante (que también lo es) peineta, también tendrás la oportunidad de llevar en tu boca criaturas míticas, un ramo de flores o varios otros diseños que te diferenciarán de la norma.

Pero ojo, que no sólo de eso va la historia. Ai dona los beneficios a causas humanitarias que luchan contra la pandemia, desde Médicos sin Fronteras a HRW. Y es que las pequeñas ideas (o no tan pequeñas) son las que marcan la diferencia.

Si lo quieres saber todo sobre esta idea de Ai, lee este artículo en el New York Times.

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