Juro que no es una provocación. Es sólo que quiero que te lo vayas planteando mientras lees esta introducción: ¿consideras (o considerarías) arte una obra creada por una máquina que, a su vez, ha sido construida por un hombre y que sigue las indicaciones de algoritmos? Te hablo de robots, pero también de lápices y bolígrafos. Te hablo de tecnología y de mecánica. Todo en una curiosa y fascinante fusión del chileno Pablo Azócar (aka Pavlovpulus), un artista (sí) chileno absolutamente fascinante por cómo mezcla lo tradicional y la tecnología para dar forma a sus creaciones.
Pablo construye desde el algoritmo. Los programa para generar patrones abstractos, formas imposible que luego son dibujadas en papel por brazos robóticos que, a su vez, equipan lápices y bolígrafos. El resultado es hipnótico. Preciso. Casi intrigante.
Arte y tecnología. Arte generativo y arte abstracto. Sí. Arte, en definitiva.
Sin duda alguna.



















Si quieres descubrir su proceso creativo, no te pierdas estos videos de su canal en youtube.

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