¿Me acompañas a un paseo por las calles de Manhattan? Quiero mostrarte algo. Quiero descubrirte un pequeño tesoro escondido que, tal vez, puedas encontrar en tu próximo viaje a Nueva York. Empiezo con las presentaciones – como ha de ser – porque, hoy, el protagonista en Phusions es Lewis Miller, un florista estadounidense que desde 2016 realiza unas instalaciones efímeras llamadas Flower Flash. Sí, esto va de arte floral, esto va de sorprender y alegrar a unos transeúntes a menudo más preocupados de mirar hacia arriba, que de observar lo que les aguarda a pie de calle.
Y es que Miller – ojo – utiliza flores de todo tipo y color para decorar los cubos de basura, las cabinas telefónicas, los bancos o cualquier otro elemento urbano que se le ocurra. Todo ello para construir un diálogo visual entre lo sucio y lo bello, lo cotidiano y lo extraordinario, lo efímero y lo duradero. Narrativa, they say.
Cada una de sus creaciones son un regalo para la ciudad y sus habitantes. Al ser efímeras, sólo es posible disfrutar de ellas durante unas horas antes de que se marchiten o sean retiradas. Miller, como buen artista callejero, no avisa de cuándo ni dónde va a realizar sus instalaciones, sino que las comparte desde Instagram a sus más de 170.000 seguidores.
Con sus creaciones, Miller ha rendido tributo a fechas señaladas como el Día de San Valentín, el Día de la Madre o el Día de la Tierra, sin olvidar sus obras dedicadas a personalidades como John Lennon, Ruth Bader Ginsburg o Anthony Bourdain. Su espíritu inquieto y creativo no sólo le regala a la ciudad una imagen absolutamente disruptiva con su realidad cotidiana, también funciona como voz de la conciencia sobre la importancia de cuidar el medio ambiente y de apreciar la belleza que nos rodea.
Si te topas con una de ellas: para. Disfrútala. Sonríe. La vida es eso…











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