He querido volver, hoy, a una maravillosa pieza audiovisual del fotógrafo italiano Gustav Willeit titulada Time Frames. Esta película del 2021, que dura dos minutos, es algo más que un ejercicio artístico (que lo es), es una «fragmentación de mundos. Paralelos, simultáneos, instantáneos». Es una metáfora de la vida, una mirada diferente al planeta en el que vivimos porque, en palabras del propio autor, «nos gusta replantearnos lo que nos enseñó Einstein: el tiempo es relativo: la velocidad a la que pasa el tiempo depende de tu marco de referencia.»
No hay un tiempo único, porque no existe un tiempo único: hay muchos tiempos. En mi investigación fotográfica intento perseguirlos por todas partes.
Gustav Willeit
Si esto va de «escribir ecuaciones que describan cómo evolucionan los tiempos en relación unos con otros», en un contexto en el que seguimos persiguiendo ideales pero nos encontramos sufriendo realidades muy lejanas a las que nos gustaría describir, revisitar obras como este Time Frames es una fantástica forma de recuperar el pulso a la realidad. A la verdad. Y es que el mundo puede estar fragmentado, sí, pero no somos ajenos a ninguna ventana, a ningún hecho, entender esa mirada simultánea, instantánea, quizás nos ayudará a dejar de mirar hacia otro lado.





















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