Ya, sé lo que estás pensando: tenis y diseño. Era cuestión de tiempo que un genio creativo como Mathilde Wittock, capaz de fusionar dos de mis pasiones, apareciera aquí, en Phusions, dejando huella de su tan particular obra. Mathilde, sin duda, desafía lo convencional y hará lo posible para sorprenderte con su enfoque innovador hacia el diseño sostenible. Y es que a veces las revoluciones empiezan en forma de ideas simples. Y brillantes.
Y es que Wittock ha encontrado una manera única de abordar el problema de los residuos causados por el – no siempre fácil – reciclaje de las pelotas de tenis. Su proyecto «Bounce Furniture» transforma estas pelotas en fascinantes piezas de mobiliario y fabulosas superficies acústicas funcionales, demostrando que incluso los materiales más comunes pueden tener una segunda vida creativa y útil.
Así nacen Bounce Chair, por ejemplo, una silla contemporánea hecha de contrachapado de abedul y 515 pelotas de tenis – que calculo que deben ser la mitad de las que uso yo al cabo de un año, más o menos – recicladas, claro. Esta idea representa aproximadamente 15.5 kg de CO2 eliminados del ambiente, por lo que la silla resultando no solo es visualmente atractiva, sino que también es un ejemplo de diseño ecológico innovador. Bounce Beanch sigue la misma línea creativa.
Soundbounce Dividers, en cambio, son divisores acústicos que utilizan pelotas de tenis para mejorar las propiedades sonoras de espacios abiertos, proporcionando soluciones prácticas y estéticas para el diseño interior. La verdad, no sé cuáles son sus propiedades sonoras, pero pagaría por tener un mural así en mi casa.
El trabajo de Wittock se inspira en su formación en diseño industrial y biodesign en Central Saint Martins, Londres. Desde sus primeros días en la escuela de arte, se sintió frustrada por la falta de atención a la sostenibilidad en el diseño tradicional. Esto la llevó a enfocar su carrera en encontrar soluciones creativas y sostenibles para problemas ambientales. Wittock cree firmemente en el potencial del reciclaje y la reutilización de materiales para crear productos que no solo sean funcionales, sino que también contribuyan positivamente al medio ambiente.
Utilizando una combinación de técnicas manuales y digitales, Wittock corta y ensambla las pelotas de tenis para crear texturas y formas nuevas. Con este proceso oculta los logotipos de las pelotas y les da una apariencia completamente nueva y un propósito renovado. Sus proyectos son una prueba de que la sostenibilidad y el diseño pueden ir de la mano sin sacrificar la estética.






















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