IKEA y su Harlem Shake: un guiño con sentido a la nostalgia digital…

Doce años – te lo juro, doce, flipo – después de que el Harlem Shake invadiera Internet, IKEA ha decidido traer de vuelta este viral – y otros desafíos icónicos de los 2010 – con una campaña que tiene tanto de nostálgica como de ingeniosa. En un mundo que parece obsesionado con lo efímero, la marca sueca apuesta por mirar atrás, reimaginando lo que una vez nos hizo reír y conectarnos globalmente. Y sí, lo hace con el toque creativo que solo ellos saben imprimir. Vienes a por el storytelling, ¿verdad? Pues yo te doy storytelling.

Lo que hace especial a esta campaña, titulada muy acertadamente Better Late than Never, no es solo el regreso de los viejos virales, sino cómo los adapta al universo de la marca. Los sofás se convierten en pistas de baile, las lámparas marcan el ritmo y los muebles más cotidianos cobran vida en el escenario digital, demostrando que la funcionalidad puede ser tan lúdica como ingeniosa. IKEA no juega gratuitamente con la nostalgia, la convierte en una herramienta para conectar con una generación que creció participando en memes y desafíos globales. Tú y yo lo hicimos, y lo sabes.

Pero hay algo más profundo aquí. Vuelvo con lo del storytelling. Estos virales, además de funcionar como guiño al pasado; son un recordatorio de una época en la que Internet era más sencillo y auténtico, donde la creatividad y la risa eran los verdaderos motores de conexión (aish). Ikea logra no solo sacarnos una sonrisa, sino también recordarnos que nunca es tarde (ahora pillas el título de la campaña, ¿verdad?) para unirse a la fiesta, incluso si la fiesta fue hace más de una década. Y es que, a veces, lo importante no es ser el primero, sino saber hacerlo con estilo y originalidad.

Y tú dirás, ¿qué tiene que ver esta fiesta con Ikea? Bien jugado, Better Late than Never tiene un trasfondo menos épico, menos romántico, y mucho más vinculado con sus objetivos de negocio (of course): promocionar el nuevo sistema de puntos de Ikea Family; un programa de fidelización renovado que, como los virales que protagonizan la campaña, llega un poco tarde al mercado. Pero claro, «más vale tarde que nunca«.

Al final esto va de lo que va. IKEA ha vuelto a demostrar que entiende como pocas marcas el poder de lo emocional en el marketing. Transformar el Harlem Shake y otros virales en una estrategia que mezcla humor, nostalgia e innovación para acabarlo vinculando a su programa de fidelización (ojo) no es solo una lección de creatividad, es una declaración de intenciones.

Que me dices, ¿bailas?


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