No. Esto ya no es sólo un simple guiño al pasado. Lo que Bruno Ferreira (aka Diberkato) crea es un universo donde el neón sigue iluminando la noche y donde la nostalgia ochentera se encuentra con el presente en una explosión de color y actitud. Sus ilustraciones no replican (creo que tampoco lo pretende) lo retro, lo transforman, convirtiéndolo en algo nuevo, vibrante, descarado.
En su obra, cada personaje parece extraído de un videojuego clásico, de un cartel de neón olvidado en una calle lluviosa o de un sueño pixelado que nunca termina. Pero lo realmente interesante no es solo la estética —hipnótica, eléctrica— sino la emoción que transmite. Ferreira captura esa sensación única de estar en una ciudad que nunca duerme, de perderse en una realidad paralela donde lo digital y lo analógico se funden en una sola imagen. Me flipa.
Las luces fluorescentes, los reflejos imposibles, la intensidad de cada trazo… Ferreira juega con la saturación y el contraste como si estuviera diseñando un universo alternativo donde las reglas del color y la luz siguen su propio código. Me parece ver – no sé si a ti también – algo casi cinematográfico en su trabajo, algo que evoca escenas que podrías encontrar en una película cyberpunk o en una secuencia animada de los 90.
Lo suyo es más que una estética: es una actitud. No se trata solo de rescatar el pasado, sino de reprogramarlo para el presente, de darle un nuevo significado en un mundo saturado de imágenes. Su obra no solo te invita a mirar, te reta a sentir, a dejarte envolver por la intensidad del color y la vibración de sus composiciones.
¿Estás listo para perderte en este universo neón?














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