Sabes de qué estoy hablando (o quiero creer que lo sabes). Abres tus redes sociales y piensas que todo se parece demasiado. Ves imágenes que lucen espectaculares, sí, pero que ya no te sorprenden. Retratos clonados mil veces, colores saturados, estilos indistinguibles. Como si alguien hubiera activado el piloto automático del imaginario colectivo. Y, lo peor (o eso pienso yo), parece que ya a – casi – nadie le preocupa cuando empezaremos a frenar. O si lo haremos. Y escribo casi, porque al final siempre hay alguien decide recuperar el trazo. El suyo. El auténtico. El de la pura creatividad. Humana. Esencial. En ese momento, algo cambia. Quizás sea algo pequeño. Casi imperceptible, pero pasa… vaya si pasa.
Y tras esta introducción que va contra todas las leyes del SEO habidas y por haber, déjame – hoy – presentarte una propuesta fascinante que nace con un gesto sencillo, casi artesanal: volver a dibujar lo que otros generan. Pero con intención, con calma, con autenticidad. El proyecto se llama #starterpacknoAI, y es una iniciativa creativa – y artística – que reivindica lo manual frente a lo masivo, lo imperfecto frente a lo plano. Debes saber que, aunque, está impulsado por el ilustrador francés Patouret, ya son decenas los artistas que se han sumado, todos con una misma idea: devolverle a la creación ese gesto único que las máquinas aún no saben copiar.
Contra el brillo fácil, una estética con alma
La idea, no te engañaré, me parece brillante por lo evidente. Si los “starter packs” generados por IA funcionan como memes visuales ultraeficientes con forma de retratos de personalidad hechos con objetos clave, poses arquetípicas y referencias pop, ¿por qué no apropiarse del formato y darle un giro manual? El resultado: piezas con más matices, más piel, más sorpresas. Y, también, más vida. Más creatividad. Más humanidad. Te hablo de ilustraciones que no buscan el “impacto inmediato”, sino el “guiño compartido”. Que te invitan a mirar más de una vez. Y que te recuerdan que un lápiz bien usado sigue siendo más poderoso que cualquier prompt.
Porque sí, al otro lado de esta tendencia está la – déjame llamarla así – fatiga visual. Esa que sentimos cuando todo se parece, cuando los colores neón se repiten, cuando la composición ya no sorprende. Pero lo más interesante de este movimiento es que no se opone a la IA por sistema (y eso me encanta, porque ya sabes que yo soy el primero en defenderla). No busca polarizar. Solo propone recuperar algo que la velocidad había dejado atrás: el placer de hacer con las manos, el tiempo de observar, la belleza de equivocarse. Porque – y esto lo sabes bien – a veces el accidente es el mejor de los estilos.
Creatividad auténtica, humana, más consciente, más tuya
Por todo esto, creo que #starterpacknoAI es, en realidad, un símbolo de algo más grande: una necesidad de reconectar. Con el trazo y el proceso. Con una forma de creatividad que no busca likes, sino conexión humana. O verdad. Esa verdad que corremos el riesgo de perder por el camino y que no se produce en masa, sino que se comparte como se comparten las buenas ideas: con cuidado. Y con cariño.
Y sí, en tiempos donde la estética fast-food amenaza con arrasar con todo, dibujar puede ser un acto radical. Un manifiesto silencioso. Un “aquí estoy, esto lo hice yo” que resuena más fuerte que mil generadores automáticos. ¿Te gusta? A mí, honestamente, me flipa…



















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