Esto no es una campaña. Tampoco es una – simple – propuesta de branding. Ni siquiera se podría considerar un ejercicio de estilo (que no sería poco). Es un experimento. Una exploración visual que imagina cómo sería el diseño de producto si lo pensáramos desde la intuición, desde la cultura y desde la aplicación de una inteligencia artificial bien entendida. Se llama Inteligencia Amplificada y lo firma el Estudio KE Films, con una muy poderosa pregunta como punto de partida: ¿Y si el futuro del diseño no lo marcara una marca, sino una mirada?
Una mirada, sí. Pero no una cualquiera, una mirada que no se limita a generar, piensa. Que no reemplaza, amplifica. Que no responde a un brief, sino a un impulso creativo. De ahí nace este – muy interesante – proyecto: una colección conceptual de zapatillas que no existen (todavía) pero que podrían existir. No por futuristas: por humanas y cargadas de significado. Porque aunque se hayan gestado entre prompts y algoritmos, en realidad están hechas de referencias, de memoria visual, de sensibilidad estética. Y de una intención muy clara: redibujar los límites de lo posible. Me flipa.
IA, cultura visual y zapatillas que aún no existen
Voy por partes. “Inteligencia Amplificada” es un proyecto independiente. Una investigación en forma de imágenes. Más de mil generaciones con herramientas de IA para explorar siluetas, materiales, texturas, colores y actitudes que orbitan alrededor de grandes marcas como Nike, Salomon, Reebok, adidas, Dr. Martens o Timberland. Pero aquí, el objetivo no es hacer lucir los logos. Esto va de lenguaje. No hay hype. Hay concepto.
«Queríamos diseñar lo que no existe. Investigar cómo la IA puede ampliar nuestra visión sin reemplazarla. Crear desde la cultura, no desde la automatización».
Estudio KE Films
Por esa razón, cada zapatilla es una cápsula cultural. Una pregunta disfrazada de forma. Una hipótesis convertida en imagen. Porque lo que propone el Estudio KE Films no es una campaña, sino una narrativa visual que desafía lo preestablecido y abraza lo híbrido. Como si el diseño fuera un viaje entre lo que somos y lo que podríamos ser si nos atreviéramos a experimentar de verdad. Fascinante, ¿no crees?
El futuro del diseño no se genera, se piensa
Detrás del proyecto hay grandes nombres propios: Edu Puig y Hernán Aloise liderando la exploración visual y el desarrollo conceptual. Kore Aranda y Clarís Saus articulando el relato, la estrategia y la comunicación. Un equipo que no trabaja con la IA como fin, sino como herramienta. Pero una herramienta humana. Una herramienta auténtica. Una herramienta que sirve como una prolongación del pensamiento creativo. Como una forma de imaginar más, mejor y con más profundidad.
Y esa es, quizás, la mayor aportación de esta propuesta: recordarnos que la tecnología no tiene por qué uniformar. Puede potenciar. Si se usa con criterio. Si se cruza con tu mirada, con lo humano. Porque al final, de eso va este experimento: de diseñar desde el presente, pero con una sensibilidad que aún no tiene nombre.
Un manifiesto visual para volver a mirar
En definitiva, si alguna vez has pensado que la IA va a acabar diluyendo el diseño más auténtico, este proyecto te invita a pensar lo contrario. A imaginar un futuro donde la cultura sigue siendo el punto de partida. Donde el proceso importa. Donde la belleza no se mide en filtros, sino en preguntas. Una forma de decir que el diseño puede – y debe – seguir siendo pensamiento en forma.
Porque, al final, quizá no se trate de reemplazar nada. Sino de repensarlo todo. Y eso es toda una declaración de intenciones en los tiempos que corren…















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