Hay una vida que se queda atrás, una memoria de clics y sonidos que nos acompañaron en otro siglo (duele decirlo así, pero es la verdad). Hablo del chasquido de una disquetera al arrancar, o del crujido de una cinta al rebobinarse. Tú lo sabes, hay un rincón en nuestra memoria colectiva donde esa tecnología, ahora obsoleta, sigue latiendo. Un rincón cargado de nostalgia que Arlo Sinclair ha decidido convertir en su lienzo. Con su serie Forgotten Media, este artista británico ha convertido la «basura digital» en un homenaje lúdico a la belleza de lo todos hemos acabado perdiendo. Si más no, un poco…
Porque Arlo no se limita a retratar. Te invita a una exploración del pasado. Te devuelve esos objetos que, en su día, fueron la puerta de entrada a mundos de fantasía, y los reinterpreta con la mirada afilada – y muy ácida – del presente. Un «Just Dad It» para Nike. Whinnie The Poe y un supesto «abuso serio de substancias» (dulces). Marty McFly y sus traumas generacionales por resolver… Cada detalle cuenta. Y eso lo hace, si cabe, más fascinante.
El arte de coleccionar fantasmas (y darles una nueva voz)
Sinclair (como buen programador reconvertido a artista) ha convertido su obsesión por los soportes de datos olvidados en una apasionante narrativa visual. Su firma creativa la componen disquetes olvidados (oh), cartuchos de Game Boy y de N64 como los que guardaban nuestros sueños, o viejos VHS, convertidos en lienzos dispuestos a contar nuevas historias. Arlo, que se inspira en pioneros del Pop Art como Andy Warhol, no solo celebra la estética de la cultura de masas; la satiriza. Sin embargo, a diferencia de Warhol, trabaja con objetos que ya no tienen una función práctica, que son, en sí mismos, reliquias de una promesa de innovación que se desvaneció con el tiempo.
Así, las 3.5 pulgadas que tan futuristas nos parecían hace tres décadas, se convierten ahora en el escenario para un Batman que no necesita poderes porque ya es rico o para una vieja Game Boy que te habla de «stress» con un guiño al Tetris como protagonista. Sí, su sentido del humor no es realmente sutil, es una capa más que revela un significado oculto, un chiste que – quizás – solo los iniciados en la cultura geek puedan entender del todo. Cada trazo, cada detalle, es una pista sobre el significado detrás de la obra, como si fuera un código que invita a ser descifrado.
Cuando un disquete te cuenta una historia (y te susurra una pregunta)
Y es que Arlo Sinclair no crea solo imágenes. Crea – de alguna forma – reliquias culturales que no solo evocan la nostalgia; te invitan a reflexionar sobre la rapidez con la que avanzamos, la efímera naturaleza de la tecnología y lo que has dejado atrás en el camino. Al convertir la estética de la funcionalidad en un lienzo, recuerda el encanto de esos objetos que alguna vez nos hicieron sentir poderosos, aunque hoy sean inútiles. Su trabajo es una ventana a un pasado en el que el código era un juego y los píxeles eran un universo por descubrir.
Porque, en el fondo, Forgotten Media rinde homenaje no a una máquina, sino a una sensación. A ese momento en que un objeto en tu mano era una puerta de entrada a la imaginación. Y te invita, quizás sin que te des cuenta, a que te preguntes qué otras historias se esconden en el polvo de tus propios recuerdos digitales.
Porque seguro que tú también tienes enterrada, ahí, más de una aventura…

















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