La fotografía lleva décadas fingiendo – ya me entiendes – que dice la verdad. Phillip Toledano, en cambio, prefiere recordarnos que siempre ha sido cómplice de la ficción. En Another America, el fotógrafo británico construye con inteligencia artificial un país que nunca ocurrió pero que reconoces al instante, Estados Unidos entre los años 40 y 50, ese momento en el que aún creíamos que las imágenes siempre revelan el mundo real. Salvo que, en su obra, todo es una ilusión. Los retratos, los paisajes, las escenas cotidianas… cada fotografía ha sido generada por un algoritmo entrenado para imitar la textura del celuloide, el grano de la Kodak y la solemnidad del blanco y negro documental.
El proyecto funciona (un poco) como trampa emocional. Te sitúa frente a una estética que conoces – la de las revistas Life, la de Dorothea Lange, la de Gordon Parks – y te invita a confiar en ella. Y lo haces, hasta que te das cuenta de que algo falla. Un edificio levita, una figura tiene tres brazos, una medusa cruza una calle de Chicago. Toledano no busca el susto surrealista, sino la grieta sutil, ese momento en el que entiendes que la nostalgia también se fabrica, que la memoria colectiva es, sobre todo, montaje. Y que Estados Unidos – como cualquier relato nacional – siempre ha tenido más de construcción visual que de dato histórico.
La verdad que se desvanece entre píxeles
El artista eligió los años 40 y 50 a propósito. Ese fue el momento en el que la fotografía alcanzó su máxima autoridad como prueba irrefutable. Si aparecía en una foto, era cierto (luego vino la tv, ya sabes). Toledano aprovecha esa confianza colectiva para subvertirla. Sus imágenes imitan la luz, la composición, el encuadre de la época, pero cuentan historias imposibles. Soldados que miran medusas flotantes, ancianos con tres pares de ojos, paisajes urbanos donde la gravedad parece opcional. Todo convive con escenas aparentemente normales, una pareja en un picnic, obreros saliendo de una fábrica o niños jugando en la acera.
El trabajo, publicado como libro por la editorial L’Artiere en 2024. incluye textos de John Kenney, escritor de The New Yorker, que inventa crónicas periodísticas para acompañar las imágenes (sí, esto me parece absolutamente fascinante). Artículos que suenan verídicos, pero narran lo ficticio. El resultado es un ejercicio de realismo histórico surrealista, un oxímoron perfecto para nuestro tiempo, en el que los hechos y la ficción ya no se distinguen, pero ambos exigen la misma fe (que, por cierto, tiene algo del Visual Dome). Toledano no critica la IA; la usa como espejo. Si hoy cualquiera puede fabricar pasado, ¿qué nos queda de la memoria compartida?
Nostalgia de lo que nunca fue…
Another America no es solo un proyecto sobre inteligencia artificial. Es una reflexión sobre cómo nos relacionamos con la imagen, sobre la fragilidad de lo que creemos saber y sobre el deseo – profundamente humano – de aferrarnos a certezas visuales aunque sepamos que mienten. Cada fotografía funciona como pregunta: ¿confías en lo que ves? ¿Y si siempre fue así? La tensión que genera Toledano no viene del engaño técnico, sino de nuestra propia vulnerabilidad ante lo familiar.
Porque eso es lo inquietante, que todas esas imágenes, incluso las imposibles, sigan pareciéndonos ciertas. Como si el grano del blanco y negro bastara para validar cualquier relato. El fotógrafo británico no pretende restaurar la confianza en la fotografía, sino mostrar hasta qué punto somos capaces de confundir la emoción con la evidencia. Y en ese gesto (un poco elegante, irónico y melancólico) nos regala una lección incómoda sobre nuestro presente, que la verdad nunca dependió tanto de lo que vimos, sino de lo que quisimos creer.
























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