Tiene algo de pesadilla febril y, a la vez, de genialidad absoluta. O no. No estoy seguro… Porque mirar la nueva campaña de Converse provoca esa fricción deliciosa en el cerebro, una mezcla de repulsión y de fascinación magnética. Los de la estrella han decidido que estampar su logo en la lona ya no es suficiente, ahora, el logo es la persona. Más o menos. En una colaboración radical con la artista Loïs Cohen, las icónicas Chuck Taylor All Star se han transformado en una cabeza humana, una prótesis carnosa y antropomórfica que convierte al protagonista en un híbrido que camina, respira y come hamburguesas. Es extraño, es creepy y es, indiscutiblemente, una de las declaraciones de intenciones más curiosas del año (y digo curiosas pero tú ya me entiendes…).
Bajo el paraguas de Keep Making, Converse ha huido deliberadamente de la perfección del CGI. En esta campaña no hay píxeles pulidos por una IA, sino látex, maquillaje y el talento artesanal de la artista de efectos especiales Catalina Sartor. El resultado bebe de la estética de los programas de televisión de los 2000 tipo Body Bizarre o de los documentales médicos de TLC, dándole forma a una crudeza visual que te obligará a mirar dos veces. Al situar a este «personaje-estrella» en situaciones banales, en plena calle, esperando el bus, es igual, la extrañeza se normaliza, y la monstruosidad se convierte – de alguna forma – en un acto de identidad cotidiana.
Y es que esta propuesta subvierte la lógica publicitaria. Habitualmente, las marcas quieren que sus logos sean aspiracionales y limpios. Puros. Converse y Cohen han hecho lo contrario, han bajado el logo a la tierra para darle textura de piel, poros e imperfecciones. Es una metáfora brutal sobre la creación libre. Crear no es siempre bonito ni limpio, a veces es deforme, es incómodo y te hace destacar entre la multitud aunque no quieras. Esta campaña te grita que la verdadera autoexpresión a veces implica sentirse un alienígena en tu propio entorno (no me culpes por semejante afirmación, ayer vi el último capítulo de Invasión, estas cosas pasan).
Sí, ahora todo tiende a la homogeneización digital y, por eso, ver una cabeza protésica gigante hecha a mano es un respiro analógico. Te estampa en la retina la idea de que la creatividad humana sigue siendo insustituible, especialmente cuando se atreve a abrazar lo grotesco para encontrar la belleza. Converse ha dejado de vender zapatillas por un momento para vender una actitud, no te limites a llevar la estrella, conviértete en ella, aunque sea yendo en contra de las modas. O de lo que sea.
Y si eso da un poco de miedo, es que lo estás haciendo bien.















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