En catalán tenemos una expresión que me encanta, «ras i curt«, que vendría a ser algo así como ir al grano sin decir una sola palabra más de lo justo y necesario. Hoy voy a aplicármela para hablar sobre la nueva marca de Vermont. Déjame, antes, ponerte en situación con una pregunta rápida: ¿te acuerdas de aquella fabulosa identidad visual de la Amazonía brasileña en la que el paisaje esculpía cada letra?
La cosa es que Vermont ha querido jugar más o menos la misma partida. Sobre el tablero de este pequeño estado de Nueva Inglaterra, los ingredientes son muy parecidos: naturaleza desbordante, pueblos tranquilos, historia, carreteras bordeadas de arces y una tradición artesana con carácter propio. Todo. Y ,si lo tienes todo, lo suyo es ponerlo en valor. Así que Vermont Tourism y la agencia DNCO han esquivado el logotipo institucional artificial (ya me entiendes) para crear la nueva identidad visual de Vermont. Una propuesta escrita a mano que rinde homenaje a la señalización rústica de madera que encuentras por todo el territorio y que conecta, trazo a trazo, con sus rincones más representativos.
En la nueva marca, la ‘e’ adopta la forma de una carretera sinuosa, la ‘m’ dibuja el perfil de las montañas y la ‘o’ representa la luna (puede que esto suene un poco pillado, pero se inspiraron en la costumbre local de verla asomar sobre picos como Camel’s Hump y Mount Mansfield). A diferencia del caso amazónico, en el que las referencias eran mucho más directas, aquí el paisaje actúa como una inspiración libre que guía el trazo del pincel. Una conexión curiosa que demuestra cómo la creatividad siempre se abre paso de formas inesperadas.
Si alguna vez viajas a Vermont, recuerda buscar esa luna tras los montes.

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