Alguien hizo esta cama por última vez y Brendon Burton llegó mucho después para inmortalizarla…

Una cama perfectamente hecha resulta un poco inquietante cuando descubres que la casa lleva años vacía. Más aún si todavía queda una colcha estampada encima, unas botas gastadas junto a la pared o fotografías familiares mirando desde un mueble que nadie volverá a abrir. Brendon Burton lleva tiempo recorriendo las zonas rurales y más apartadas de Norteamérica buscando precisamente estos lugares, aunque últimamente parece haberse acercado un poco más a quienes vivieron dentro. Sus paisajes siguen siendo solitarios, sí, pero ahora las personas aparecen de otra manera. En una silla. En un retrato amarillento. O en ese objeto (aparentemente absurdo) que alguien decidió conservar hasta el último día. Y de repente la casa deja de estar tan vacía.

Burton conoce bien esa América que ocurre lejos de las carreteras principales. Creció en Myrtle Creek, una pequeña comunidad maderera de Oregón, en una granja con cerdos, vacas y gallinas, y lleva años fotografiando casas abandonadas entre campos, llanuras y pueblos donde el tiempo parece haberse quedado sin demasiada prisa. Le interesa saber algo de quienes estuvieron allí, pero nunca demasiado. Él mismo reconoce que llega un momento en el que los datos se acaban y empieza la historia que cada uno inventa (y eso, ya lo sabes, me fascina). Ahí sus fotografías se vuelven especialmente interesantes. Basta encontrarse con un dormitorio detenido en otra década o con una fotografía que nadie se llevó para empezar a imaginar cosas que probablemente nunca ocurrieron. Da igual. Burton deja suficiente sitio para que el misterio pueda respirar.

Su libro Epitaph reúne una década de viajes por estos lugares. Lo que resulta más fascinante es que muchas de las casas que aparecen en sus fotografías ya ni siquiera existen. Algunas fueron demolidas y otras desaparecieron con incendios o con ese deterioro paciente que no necesita espectadores. Supongo que eso cambia un poco la forma de mirar una habitación abandonada. Lo que parece quieto quizá esté desapareciendo delante de ti. Burton llega, fotografía lo que todavía permanece y sigue su camino. La cama se queda atrás. También las botas.

Durante un instante, sin embargo, alguien vuelve a vivir allí.

Buf.


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