Ella sabe cómo terminan las cosas. Él se dedica a conseguir que terminen antes. En The Life of Death and the Enshttificator*, el Consejo Noruego del Consumidor, Forbrukerrådet, convierte la obsolescencia en una profesión y le pone delante a la compañera perfecta. El Ensh*ttificator, interpretado por Bjørn Asgeirsson, disfruta cogiendo algo que funciona perfectamente y encontrando la manera de acortarle la vida. La Muerte aporta experiencia, esa que ha ido acumulando a lo largo de los milenios, él, métodos bastante más contemporáneos. De ese encuentro nace una amistad laboral deliciosamente incómoda que mantiene siempre una prudente distancia física, claro, porque una cosa es compartir proyecto y otra darle la mano a la Muerte. NewsLab convierte así la campaña noruega contra la obsolescencia programada en una comedia en la que el villano no parece un genio del mal, parece alguien que podría tener una reunión contigo a las nueve. No es broma…
El personaje, además, ya tenía oficio antes de conocerla. Forbrukerrådet lo presentó hace unos meses para hablar de la enshittification, ese deterioro progresivo que convierte servicios digitales que utilizabas habitualmente en versiones peores de sí mismos mientras tú sigues pagando (faltaría más) por ellos. Ahora ha ampliado su cartera de servicios y se dedica también a los objetos. El cambio de sector tiene bastante sentido, ya que dos de cada tres consumidores noruegos aseguran haber tirado algún producto porque no encontraron las piezas necesarias para repararlo, y tres de cada cuatro han visto cómo un dispositivo electrónico todavía perfectamente reconocible dejaba de servirles por falta de soporte o problemas de compatibilidad. El aparato sigue encima de la mesa, prácticamente igual que ayer. Solo que, de alguna forma, alguien ha decidido que su vida útil había terminado.
Pero, más allá del guiño cómplice con el que está construida la pieza, llega un momento en que la película deja de parecer una exageración. Durante años nos han explicado que consumir mejor pasaba por reparar lo que se rompía y aguantar un poco más ese teléfono que empieza a mirar con envidia los escaparates. Forbrukerrådet gira la conversación hacia el otro lado de la caja registradora. Su nuevo informe reconoce que pedimos al consumidor que alargue la vida de los productos mientras el propio sistema puede conseguir que hacerlo resulte caro o directamente imposible. Esta pieza, de August Jorfald, convierte esa contradicción en humor negro sin montarte una clase sobre economía circular.
La Muerte seguirá teniendo trabajo, de eso podemos estar bastante seguros, pero el objetivo es que el Ensh*ttificator deba empezar a preocuparse por su futuro profesional… Incluso sin mediación de la IA.








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