En los mundos de Alexandre Roy siempre somos un poco más pequeños…

Cuesta encontrar al astronauta si no te acercas a dos palmos de la lámina. Está ahí abajo, sí, reducido a una mota diminuta que camina entre raíces ciclópeas bajo lunas que ocupan medio cielo. Y con él, un universo entero, fabuloso, absolutamente fascinante. Porque al creador francés Alexandre Roy, conocido como Royalex, no le hace falta montar batallas estruendosas ni recurrir a rayos láser para atrapar tu mirada ávida de ciencia ficción (la tuya, como la mía, que en esto somos iguales). En sus ilustraciones el suspense nace de una quietud absoluta, invitándote a seguir el rastro de un viajero solitario que avanza por parajes desconocidos sin más brújula que su propia curiosidad.

Ese trazo limpio y minucioso te transporta directamente al universo de Moebius (¡oh!) y a las páginas míticas de Métal Hurlant, aunque en sus mundos el homenaje se siente vivo y sin polvo de archivo. Roy maneja la escala con una maestría impresionante, logrando que los fondos respiren como organismos gigantescos que observan al visitante con indiferencia mineral. Cada duna y cada fósil monumental están resueltos con una tinta tan paciente que el encuadre parece congelar el instante previo a un hallazgo arqueológico, cuando el asombro y la soledad van exactamente de la mano.

Y, así, te quedas pegado al dibujo intentando averiguar qué demonios hace ese tipo ahí solo. No hay textos de apoyo ni mapas de situación. Royalex te deja a la intemperie en un desierto mudo para que decidas si la expedición termina en desastre o si esa criatura que asoma por la colina es inofensiva. Es la misma intriga de aquellos cómics que te atrapaban de crío nada más ver la portada, un pedazo de papel en el que cabe una película entera sin que nadie tenga que llevarte de la mano.

Dime que lo recuerdas…

Una escena ilustrativa que muestra un paisaje desértico con un ave grande de colorido brillante volando sobre él, mientras un viajero con un bastón camina por el sendero.
Ilustración de un ser alado en un entorno surrealista, con elementos como hongos, criaturas voladoras y un fondo abstracto en tonos cálidos.
Ilustración surrealista de un gigante sosteniendo una herramienta en un paisaje marcado por colores vibrantes y planetas en el fondo.
Una ilustración vibrante de un paisaje urbano postapocalíptico con estructuras en ruinas y un cielo colorido. Se observa una figura alada volando sobre un puente, rodeada de vegetación descontrolada y elementos surrealistas.
Ilustración de un paisaje fantástico con árboles inusuales y un cielo morado, iluminado por una luna llena. Se pueden ver estructuras antiguas, un óvalo grande y formaciones rocosas.
Una persona sentada sobre un ave gigante con plumaje verde en un paisaje árido y rocoso, con un cielo estrellado y formaciones rocosas al fondo.
Una ilustración de una mujer con cabello largo, de espaldas, en un paisaje alienígena con un cohete y un planeta en el fondo. La escena está llena de plantas coloridas y formas abstractas.
Tres astronautas, incluyendo un niño, observan un paisaje futurista con estructuras coloridas y cúpulas, bajo un cielo verde y dos astros brillantes.
Ilustración de un bar llamado 'Molecule Bar' en un entorno futurista, con una mezcla de humanos, robots y alienígenas socializando. Edificios altos y tecnología avanzada en el fondo, incluyendo naves voladoras y pantallas digitales.
Una isla colorida en medio de un desierto, con una estructura en forma de tentáculo en el centro, rodeada de agua. Hay figuras humanas y criaturas fantásticas explorando el entorno.
Ilustración de un paisaje surrealista con grandes estructuras tipo planta en tonos rosas y amarillos, mientras dos personas observan y trabajan en el terreno, rodeados de un cielo azul y nubes.
Ilustración surrealista de un paisaje con árboles amarillos en forma de frutas, un lago rosa y dos personas en una canoa.
Una persona vestida con un traje amarillo observa una enorme criatura bacteriana en un entorno surrealista lleno de formas orgánicas y colores suaves.
Ilustración colorida de un paisaje surrealista con islas flotantes y árboles estilizados, donde dos personas observan figuras abstractas en el cielo bajo un sol brillante.
Un paisaje futurista con un gigantesco monolito decorado con símbolos en un entorno árido. Un personaje con sombrero de paja observa el monolito, rodeado de plantas extrañas y un cielo de colores vibrantes.


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