Figure ha encontrado en Terminator una (incómoda) forma de despedirse de sus robots obsoletos…

A ver, déjame empezar reconociendo que esto me ha parecido un poco una barbaridad. No sé exactamente por qué, pero es así. Quizás sea porque el cine lleva décadas enseñándonos a sentir algo por una máquina, y pocas escenas han hecho tanto por esa relación como el pulgar de Schwarzenegger desapareciendo en el acero fundido al terminar Terminator 2. Aquel adiós tenía una extraña ternura, la de un personaje que había aprendido a proteger a un humano y debía desaparecer para que otros pudieran seguir viviendo. Figure recupera ese recuerdo para retirar sus robots Figure 02, con el propio Arnold (ojo) participando en la despedida. Los 02s acaban en el horno de una acería de Imatra, Finlandia, en una operación de desmantelamiento que adquiere maneras de superproducción. La referencia entra sola. La sensación que te dejará, dependiendo del cariño que le tengas al T-800, puede resultar algo más difícil de colocar.

Según cuenta Figure, desmontar la flota para proteger sus componentes propietarios habría ocupado a los técnicos y retrasado el desarrollo del F.04. Schwarzenegger propuso fundirlos, y la ocurrencia terminó movilizando un rodaje con Think Foundry. Antes hubo que enseñar a los robots a saltar, con ensayos sobre grandes colchones de aire en San José y un modelo entrenado en simulación a partir de movimientos de especialistas. Ese detalle tiene su punto, dedicar ingeniería a que la última tarea de una máquina salga perfecta y asegurar que los saltos al acero fueron autónomos. Por si tienes dudas, la productora confirma que fundieron robots reales (no hay trampa), por lo que hasta su desaparición sirve como demostración de lo que saben hacer. Cuesta encontrar una despedida más entregada a la marca.

Pero recurrir a Terminator 2 trae consigo algo más que una escena reconocible. El cine ya ha hecho el trabajo de convertir esa silueta en alguien a quien puedes echar de menos, y Figure aprovecha esa emoción para despedir un modelo que está dejando paso al siguiente. Puedes celebrar el guiño y sentir cierta incomodidad al mismo tiempo, sin atribuirle conciencia al robot, basta con reconocer el gesto. Después llega un detalle que termina de darle al asunto su peculiar encanto comercial, el metal recuperado se convertirá en objetos conmemorativos de edición limitada. La máquina pierde su utilidad y gana valor como recuerdo de su propia destrucción. Arnold había encontrado la manera de despedirse. Figure, además, ha encontrado qué venderte después.

Volverá…

Trabajador en un entorno industrial, vestido con un traje de protección dorado, sosteniendo un lingote en un ambiente lleno de humo y luz cálida.
Horno de fundición con metal fundido y humo, y un grúa que sostiene un gancho.
Hombre con chaqueta plateada haciendo un gesto de pulgar arriba frente a un fondo oscuro.
Una figura oscura colgando de una cadena en llamas, rodeada de chispas y humo naranja
Silueta de un hombre saltando hacia un fondo de lava ardiente en un entorno industrial.

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