Si juegas a tenis (como yo) sabes que la tierra batida suele ser lo primero que te quitas al salir de la pista. Ya sabes, un par de raquetazos en las zapatillas, y al vestuario. Pero Lacoste (reverencia) lleva un tiempo encontrándole motivos para que forme más parte de tu vida también fuera. Primero la incorporó a la chaqueta que creó para Djokovic en Roland Garros, haciendo que el GOAT vistiera parte del escenario de su historia. Ahora da un paso más dejando que su rastro alcance toda una colección. Entre aquella pieza y lo que veremos en la Primavera-Verano del 2027 aparece una continuidad que tiene bastante sentido, la de una marca que empieza a reconocerse en lo que el juego deja sobre la ropa. Pelagia Kolotouros vuelve a la Philippe-Chatrier con esa idea y permite que el tenis conserve algo de su roce con el suelo. El cocodrilo también puede perder un poco la compostura. Un poco más, de hecho….
Con No White Required, Kolotouros desafía aun más las clásicas (y, para ser honestos, ya casi olvidadas) formas de un tenis que la moda solía preferir recién duchado. El blanco permanece, sí, aunque ahora carga con marcas de tierra batida y acabados que recuerdan al tejido húmedo después del esfuerzo. Esa apariencia no es tan fácil de conseguir como pueda parecer, hay mucha habilidad usando tul y vapor para fijar las arrugas e incorporando filamentos metálicos en algunos cuellos, para poder alterar su forma y mantener el gesto. El polo (clásico entre clásicos de Lacoste), que nació para facilitar el movimiento y terminó asociado a una corrección casi obligatoria, recupera así cierto margen para desordenarse. Tiene gracia que una casa deba intervenir tanto en su prenda más reconocible para devolverle algo de despreocupación, te lo compro, pero el resultado permite imaginar la elegancia después del partido, cuando la ropa ya ha tenido que entenderse con el cuerpo.
La chaqueta de Djokovic concentraba esa relación en una pieza irrepetible, ligada a alguien que ha construido parte de su vida sobre esa superficie. esta colección (en cambio) lleva la idea hacia un armario que puedes hacer tuyo sin haber levantado una copa en París. Por supuesto, vestir una huella preparada en el estudio puede parecer un atajo, lo sé, la moda te permite llevar encima el rastro de un partido que nunca has jugado. Pero no sé, quizás esté también ahí su juego. Lo que sostiene la propuesta es que esa tierra pertenece a la historia de la casa y todavía le permite encontrar formas nuevas de contarla.
Lacoste ha conseguido que Roland-Garros deje de necesitar una panorámica del estadio para aparecer ante ti…









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