Street Fighter sale a buscar pelea y descubre que la ciudad ya le había guardado sitio…

«Fighter«. Una palabra es todo lo que le faltaba a Oxford Street para que su nombre sonara a otra cosa. La campaña de la nueva película de Street Fighter añade esa marca (tan reconocible, por otra parte) a las placas y se permite mezclar las letras naranjas del videojuego con la tipografía municipal, tan formal ella, tan poco acostumbrada a compartir espacio con semejante vecino. El resultado conserva la dirección y le cambia las intenciones. Es más, Oxford Street Fighter podría ser el nombre de una entrega bastante británica de la saga, con sus combates épicos a la salida de Harrods o a las puertas de Hyde Park. Y aunque la película vaya por otros derroteros, semejante ocurrencia ya te ha hecho imaginar algo y, mira, para una acción guerrera que apenas juega con una palabra, no está nada mal.

Wall Street Fighter merece mención aparte, porque el nombre se presta a un videojuego bastante distinto según quién esté repartiendo los golpes. Tú ya me entiendes. Y es que la Paramount y Capcom han sabido dejar que esas asociaciones aparezcan por su cuenta, aprovechando lo que cada dirección pueda significar para ti. La palabra añadida no cambia, pero sí que lo hace el chiste en función de la calle que esté acompañando, y eso permite repetir la idea sin que cada placa sea una copia de la anterior. Además, la propia tipografía del clásico «Street Fighter» tampoco intenta pasar desapercibida ni imitar el aspecto del letrero, conserva su (casi nostálgico) aire de recreativa que parece fuera de lugar junto a una dirección tan respetable. Y quizás por eso funciona mejor así, con esas costuras a la vista, porque puedes leer el nombre de la calle y el de la película casi a la vez. Una forma bastante descarada de compartir dirección.

También resulta agradable que una película de esta saga se conceda un rato para jugar con su nombre. Street Fighter tiene personajes de sobra para llenar cualquier cartel, pero aquí confía en que un fragmento de su identidad baste para traerte el resto a la cabeza. Si pasaste horas delante de una recreativa intentando ejecutar el Hadoken (culpable), probablemente tu cabeza le pondrá hasta el sonido. Si apenas conoces el juego, el encuentro entre una dirección y un luchador sigue teniendo sentido. Esa doble lectura permite que la acción hable con el fan sin cerrar la puerta a quien solo pasaba por allí. Y deja una pequeña tentación bastante contagiosa, seguir buscando en el callejero dónde encajaría el siguiente «Fighter». ¿Baker Street, por ejemplo? A Sherlock le acaba de cambiar bastante el barrio…

Cartel de la estación de metro con el texto 'Wall Street Fighter'.
Señal de la calle Downing Street con la palabra 'FIGHTER' sobreimpresa en rojo.
Vista de la calle Temple con un arco decorativo, farolillos colgantes y un puesto de comida con arte callejero.
Cartel de la estación de metro Canal Street con el texto 'FIGHTER' en estilo gráfico.
Señal de tráfico de Main Street 100 S en una intersección urbana, con un cielo nublado y edificios de fondo.
Señal de la calle Jeffrey St en Kirribilli, con el Puente de la Bahía de Sídney al fondo y un símbolo de barco en la parte inferior.
Señal de la estación de metro 42 Street con el logo de Street Fighter.
Señal de calle que dice 'PARK STREET' con un diseño que incluye la palabra 'FIGHTER'.


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