Y el resultado es épico. Tan épico que, para ser justos, es una lástima que no sea real, que lo que vas a ver no pueda ser visitado y disfrutado en directo en algún lugar del mundo. Y es que estas magníficas construcciones han sido creadas por la Inteligencia Artificial, demostrándonos una vez más que la capacidad de imaginar y crear universos alternativos sintéticos es infinita.
Infinita.
Y todo gracias a Jean Jacques Balzac, el artista anónimo que se esconde detrás de los prompts responsables de estas maravillas. Y recuerda, nada de lo que vas a ver existe.
Todavia.

























































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