¿Por qué los lugares abadonados nos resultan tan interesantes?

Hoy te presento a Jenn Brown, una fotógrafa autodidacta que, en su vida profesional, es diseñadora gráfica en Nueva York.

Jenn, un poco como yo, lo reconozco, tiene una obsesión con los lugares abandonados. Así que cuando tiene un rato, coge su cámara, una mochila y sale a capturar rincones cargados la decadente magia que imprime el paso de tiempo.

Vas a ver un poco de todo: naves industriales, sinagogas, fábricas, teatros, habitaciones, granjas, algún medio de transporte… todos congelados por la mirada de Jenn, la mirada de alguien que sí, mira mucho más allá de lo envidente.













































































































A %d blogueros les gusta esto: