Sí, ya sé (evidentemente) que estamos en semanas de Wimbledon y que la temporada de tierra ha quedado aparcada (de momento, que con los JJOO en París, este verano veremos más arcilla que la habitual para las fechas del año), pero esta es una de esas historias que no he podido dejar pasar sin traerla a Phusions. Y es que esto va de tenis, pero sobre todo va de creatividad, va de arte, va del talento del ceramista francés Jacques Monneraud para crear una réplica única de la Copa de los Mosqueteros – el trofeo que alza el campeón masculino de Roland Garros – realizada íntegramente con la arcilla de la pista Philippe-Chatrier. Lo has adivinado: me fascina.
Monneraud es de mi club: un entusiasta del tenis. Además, también se declara admirador de Rafael Nadal y, por esa razón, para conmemorar su legado en la tierra batida parisina, trabajó durante 400 horas para diseñar esta pieza absolutamente fabulosa que todos los aficionados del tenis deberíamos tener en casa.
Y es que estamos acostumbrados a ver los trofeos vestidos en plata u oro. Brillantes. Relucientes. Pero, ¿qué hay más auténtico para celebrar un título sobre la arcilla, que un trofeo moldeado en la tierra batida que tantas veces nos ve deslizar?. Esta obra fusiona el arte de la cerámica con la historia del tenis, sin dejar de lado ningún detalle del trofeo original.
Que esta maravilla esté aquí y no en CourtXperience, o que se lance aquí primero, tiene mucho que ver con que, más allá del aspecto simbólico, estás contemplando una obra de arte, una creación que es testimonio vivo del vínculo entre la artesanía y el deporte. Una forma fabulosa de poner en valor los hitos de esos grandes deportistas que nos inspiran, a través de otra disciplina que nos mueve y nos conmueve: el arte.
Cultura y deporte: no se puede pedir más.









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