A veces, lo más potente que puede hacer una marca es no venderte nada (o no directamente, ya me entiendes), sólo recordarte que sigues sintiendo. Someday, el nuevo corto de Apple dirigido por Spike Jonze y protagonizado por Pedro Pascal, no es solo un anuncio, es una de esas piezas que te atraviesan sin pedir permiso y se quedan dando vueltas por dentro. Incluso después de que ya se haya acabado la música.
Porque sí, esto va de música. Pero también de mucho más. Va de pérdida, de conciliar con las versiones pasadas de uno mismo, va de sentir, de vivir, de respirar, de evolucionar, de ser mejor(es). Va de lo que fuimos, de lo que dejamos ir, y de lo que podemos ser y seremos. Pedro Pascal se enfrenta a un vacío construido por un momento en el que seguro que podrás reconocerte, preso de una tristeza que casi puedes tocar. Se coloca los nuevos AirPods 4, y suena El Conticinio de Guitarricadelafuente. Entonces, algo cambia. La música no lo saca de ese vacío… pero lo abraza. Que no es poco…
Entonces un extraño interrumpe la nada pidiéndole indicaciones. Y ese simple gesto lo reconecta con una versión suya más luminosa, más libre. Pascal se mira. Se reconoce. Con los primeros acordes de Perfect de Sam I, arranca una coreografía vibrante que Tanisha Scott convierte en un renacimiento con pasos de baile. Te lleva de viaje a un espacio que reconoces perfectamente, a un sí, yo también he estado ahí. Perdido. Apagado. Y de pronto, una canción lo cambia todo. Todo.
El guión es mínimo. La emoción, máxima. El momento en que Pascal te mira a cámara y conecta contigo con ese “You’re perfect. Now work it” que no es – sólo – una frase de la canción, un momento del guion. Es una sacudida eléctrica en forma de mirada. Y de las buenas.
Esta es la segunda vez que Spike Jonze colabora con Apple (¿recuerdas el también brutal y psicodélico Welcome Home, de 2018?). Pero esta vez va más allá del impacto visual (que también). Aquí todo se vuelve más íntimo, más sentido. Casi terapéutico. O eso me parece a mí.
Y es que, no lo olvides, detrás de esta coreografía de tristeza, euforia y reencuentro, hay un dispositivo diminuto que – en teoría – solo sirve para escuchar. Aunque tú y yo sabemos que, cuando se usa bien, la música puede hacer mucho más que sonar.











Deja un comentario