Un café que huele a tierra batida y croissants: Lacoste estrena espacio en Mónaco (y no es solo para fans del tenis…)

No hay pista, pero hay juego. No hay set, pero sí ritual. Frente al Mediterráneo, en el corazón soleado de Mónaco, Lacoste ha abierto su primer café, una declaración de estilo (y de intención) donde la gastronomía se alinea con el ritmo de la marca como si fuera una prolongación natural del revés de René (me encanta, lo reconozco). Aquí no se viene solo a comer. Se viene a vivir como Lacoste quiere que vivas, entre diseño, elegancia deportiva y ese savoir‑vivre que convierte lo cotidiano en algo celebrable.

Y es que el Café Lacoste es un lugar donde el bistró se encuentra con la boutique sin parecerlo, donde las ensaladas se sirven con estética de desfile y los cócteles hacen match (¡oh!) con el color de los polos. Es una puesta en escena sin excesos, pero con memoria visual, la de los verdes firmes, blancos rotos, madera clara y la terracota que susurra “Roland Garros”. Y todo eso, como te decía, ahí, al lado del mar. Idílico. Fantástico. Vital.

Un menú con set y partido…

El chef Thierry Paludetto ha creado una carta que juega en casa, sandwiches club rebautizados, coquillettes con jamón de autor, trampantojos dulces y cócteles con historia, como el mítico “Le Chose” que René Lacoste tomaba tras entrenar. Nada es casual. Todo cuenta. Todo tiene un sentido perfectamente encajado con el storytelling immersivo del local. Al final, cada plato funciona como un guiño al universo de una marca absolutamente icónica, como si el cocodrilo también mordiera el paladar.

A través de esta experiencia, Lacoste no solo se suma a la tendencia de las maisons que se expanden a la hostelería (Prada, Dior, Ralph Lauren…), sino que lo hace sin perder ni una pizca de identidad. Sin ruido, pero con toneladas de estilo. Este café no busca —solo— likes, sino una forma distinta de decir, este es nuestro terreno de juego.

Y estás invitado. Game, set, and match.

Una raqueta de tenis apoyada sobre un fondo de peluches verdes con un paquete envuelto en papel en el centro.
Interior del Café Lacoste en Mónaco, con paredes rojas, mesas de madera y un diseño contemporáneo. Se aprecia una escultura de cocodrilo en la pared y plantas decorativas.
Pared verde con raquetas de tenis decorativas dispuestas en un patrón circular y un logo de cocodrilo en el centro, junto a un sofá gris con cojines decorativos en un café de estilo Lacoste.
Una habitación con decoración moderna en tonos verdes, que incluye cuadros de arte relacionados con Lacoste, una raqueta de tenis, un teléfono vintage y una mesa con libros y piezas de ajedrez.
Un postre verde en forma del logo de Lacoste, servido en un plato blanco sobre una mesa de color marrón, acompañado de una cuchara y un periódico.
Una nota del Café Lacoste ubicada sobre una mesa verde, con detalles del lugar, horarios y un diseño elegante junto a una pequeña raqueta de tenis.
Mesa con un tablero de ajedrez y diversas golosinas decoradas, rodeada de bebidas y un curioso objeto en forma de cocodrilo, en un ambiente al aire libre.
Logo de Le Café Lacoste en una pared verde, con una mesa en primer plano que muestra un plato con postres y una carta.
Una persona jugando ajedrez en una mesa, con una bebida fría a un lado, un dulce en un plato y una figura decorativa de un cocodrilo.
Una mujer sosteniendo una copa de vino rosado, mientras un plato con ensalada se encuentra frente a ella, junto a un sándwich, todo sobre una mesa verde.
Una mano sostiene una taza de café con el logotipo de Lacoste, mientras utiliza una cuchara dorada para mezclar.
Tres eclairs decorados con patrones de cocodrilos, dispuestos sobre un plato blanco en una mesa de tono terracota, junto a una figura de cocodrilo de goma.
Vista del Café Lacoste frente al Mediterráneo, mostrando su elegante diseño con elementos de terracota y madera clara.
Vista del Café Lacoste en Mónaco, junto al Mediterráneo, con un diseño elegante y moderno que refleja la identidad de la marca.

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One response to “Un café que huele a tierra batida y croissants: Lacoste estrena espacio en Mónaco (y no es solo para fans del tenis…)”

  1. […] yo lo sabemos, no se tocan. Representan la identidad, la historia, la esencia de una marca. Y para Lacoste, ese (su) símbolo es un cocodrilo. Un cocodrilo que ha acompañado al tenis y a su leyenda durante […]

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