Esto que te diré no es ningún secreto y lo hemos comentado varias veces, existen (en nuestro universo de marcas) símbolos que parecen intocables. El cocodrilo de Lacoste es uno de ellos. Bordado en polos, chaquetas y gorras desde hace casi un siglo, se ha convertido en un emblema universal de la elegancia deportiva. Pero si algo me gusta de la marca francesa, son sus ganas de jugar. Una buena muestra de ello es esta maravilla —en formato cápsula— que han lanzado en Japón. Allí, ese icónico cocodrilo se ha aliado con Godzilla (no kidding), el monstruo más famoso del cine, para darle forma a una colección cápsula que une moda, nostalgia y cultura pop.
Y claro, esto que vas a ver no es una simple colaboración. Es más. Es un —fabuloso— cruce de universos. Un encuentro improbable que convierte a la moda francesa en escenario para un mito japonés. Una fusión (oh) que juega tanto con la risa como con la memoria. Porque si algo saben Lacoste y Godzilla es que los iconos no se sustituyen, ni desaparecen, pero se pueden reinventar.
El rugido que no quiere asustar a la moda
La colección se despliega como un guiño a tu (nuestra) infancia y a la cultura pop: camisetas, polos, sudaderas y gorras en las que el cocodrilo comparte escena con Godzilla, Mothra, King Ghidorah y otras criaturas legendarias. Entre ellas, un logotipo híbrido que ya es objeto de culto, el cocodrilo adornado con la aleta dorsal del monstruo, un detalle mínimo —y brutalmente eficaz— que hace sonreír a cualquier fan. Tú me entiendes…
Lacoste no ha querido que este sea una simple acción comercial. En Tokio, las tiendas de Harajuku y Hibiya se han transformado en espacios inmersivos, con figuras de Godzilla y Mothra recibiendo a los visitantes. Incluso Shibuya PARCO acoge un pop-up donde moda y cine se cruzan, como si el asfalto de la ciudad se convirtiera en la pantalla de un estreno. El resultado es un maridaje perfecto. Funciona —casi— demasiado bien…
Moda, monstruos y un guiño cómplice
La colección estará disponible a partir del 19 de septiembre (sòlo) en Japón, con piezas exclusivas y regalos para coleccionistas, como una bandana ilustrada con los monstruos de la saga y la aparición inesperada de Minilla, el hijo de Godzilla. Hay humor, hay ironía (¿qué pinta un lagarto gigante junto al cocodrilo más elegante del mundo?), pero también hay respeto. Porque al fusionar ambos universos, el diseño trasciende la solemnidad de la marca para acercarlo a la cultura de la calle.
Por eso, más allá de la anécdota, hay un mensaje claro: los símbolos solo permanecen vivos si se atreven a mutar. Igual que Djokovic fue “GOAT” con un cocodrilo convertido en cabra, hoy Lacoste abre su imaginario a un rugido legendario. Y lo hace con la misma frescura con la que descubrimos a todos los mitos: jugando.













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