KFC ha rellenado una chaqueta de pepinillos, le ha puesto una pajita y la llama moda…

La obsesión de las marcas de comida rápida por colarse en la cultura pop a través de la moda no deja de sorprenderme. No porque sea una táctica nueva, sino porque cada vez la ejecutan con más descaro (resulta evidente) y con menos miedo a que la gente arrugue la nariz (porque ya cuesta que algo nos escandalice). En este caso, sin embargo, es posible que sí lo hagas (lo de arrugar la nariz). Ya te lo aviso. Porque KFC UK acaba de presentar una chaqueta acolchada, rellena de pepinillos encurtidos en salmuera (bien visibles), con una pajita integrada para que puedas beberte el jugo en cualquier momento.

Ponte en pausa.

Vuelve a leerlo.

Sí.

Lo que hace esta pieza irresistible (más allá de la inevitable reacción visceral que provoca), es su origen. Todo empezó con un vídeo generado por inteligencia artificial – ay con la IA – que circuló por internet. Puede que te hayas topado con él (depende del algoritmo, como todo). Alguien imaginó una chaqueta atiborrada de pepinillos como una broma digital. La broma circuló. La gente reaccionó con la mezcla de asco y fascinación que solo internet es capaz de generar, y KFC, en lugar de ignorarlo o simplemente hacerse eco, decidió fabricarla de verdad. Material transparente para que no quede ninguna duda sobre el contenido. Cremallera en forma de pepinillo, porque los detalles importan. Y ese pajita, claro, porque si ya has llegado hasta aquí, ¿por qué no ir hasta el final?

Un ejemplo de marketing completamente desquiciado… y efectivo

La Pickle Puffer no estará en las tiendas, lo cual, voy a ser honesto, es un alivio y una lástima a la vez. Se puede ganar a través de un concurso en Instagram, y su aparición no es casual, llega acompañando el lanzamiento de una nueva línea de productos de KFC centrada en el pepinillo encurtido. La chaqueta es el anzuelo. Puro Marketing. El producto es lo de menos. Lo que importa es la conversación que genera, y en ese sentido la operación es un manual de manual.

Y es que hay algo genuinamente brillante en esta estrategia, aunque cueste reconocerlo. KFC ha tomado un absurdo que no ha creado, que ni siquiera controla, y lo ha convertido en suyo. En vez de intentar redirigir la narrativa hacia algo más serio o más cómodo, la ha amplificado hasta sus últimas consecuencias. Eso requiere una seguridad de marca bastante inusual, la capacidad de reírse de uno mismo con suficiente convicción para que la broma funcione a tu favor.

El absurdo como estrategia, el pepinillo como excusa

Esto – como te decía al principio – no es una rareza aislada. Es parte de un patrón cada vez más claro en las grandes marcas de fast food, la idea de que la moda y los objetos extravagantes son una palanca cultural más efectiva que cualquier campaña convencional. No se trata de vender chaquetas. Se trata de ocupar conversaciones, de aparecer en feeds, de convertirse en el tema del día en las reuniones de trabajo y en los grupos de WhatsApp. Zapatillas. Ropa. Complementos. Botas de invierno. Bolsas con forma de pollo frito de la misma KFC… No importa si logran su objetivo. Ruido. Buzz. La Pickle Puffer es el siguiente nivel de esa misma lógica.

Y, de hecho, funciona porque toca algo real, esa atracción curiosa que genera (especialmente en la generación digital) todo lo que suena extremo. Pepinillos encurtidos en un abrigo acolchado, y en su jugo… buah. Es una victoria segura, especialmente teniendo en cuenta que ya tienes su propia comunidad en internet. Te hablo de gente que bebe ese líquido solo (ya, ya), que lo usa en cócteles, que jura que cura resacas… KFC no inventó esa obsesión. Solo decidió ponerle una chaqueta. Con pajita. Transparente. Y cremallera de pepinillo.

Ya te avisé.

Modelo con un abrigo transparente decorado con rodajas de pepino y el logo de KFC, posando en un entorno urbano.
Una mujer viste un abrigo transparente lleno de rodajas de pepino, con el logo de KFC visible en la parte delantera.
Una mujer posando con una chaqueta de plástico transparente adornada con cápsulas verdes, en un entorno urbano.
Mujer sosteniendo una hamburguesa mientras viste una chaqueta transparente verde con detalles de KFC en un entorno urbano.

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