¿Qué tienen en común – menuda forma tan poco original de empezar este artículo, lo sé – un frontón ubicado en un municipio de La Rioja y un fotógrafo búlgaro? Un frontón y un búlgaro. Nada mal. A la cabeza te pueden acudir búlgaros ilustres que, fácilmente, habrían podido dar con sus huesos en un frontón y, por cabezonería pura y dura, acabar dominando el noble arte de la Pelota, pero esto no tiene nada que ver. No. Hoy va de fotografía. Hoy va de revisitar a un ilustre de Phusions, el fotógrafo de Sofía Mariyan Atanasov y descubrir cómo ha convertido en arte, las tres paredes – y algo más – que limitan el espacio de juego en Grañón. Ese es el municipio. El deporte. El búlgaro.
Y es que de Atanasov, aquí, hemos visto su mirada hacia el invierno y su concepción de las ciudades como un tetris. Su estilo, minimalista y original, íntimo y bello, se contagiaba en esos dos ejemplos y vuelve a tomar forma, aunque bajo una propuesta muy diferente (con mayor predominancia de los colores pastel que transmiten una cierta nostalgia) pero absolutamente fascinante. El Frontón se convierte en un lienzo en el que volcar toda su creatividad. El resultado impresiona por lo efectivo que resulta. Algo tan terrenal se convierte en pura poesía visual.
Y, la verdad, poco más puedo decir salvo relájate y disfruta. Esta no será la última vez que verás a Atanasov en Phusions. Te lo aseguro…









Deja un comentario