Luz que huele a sal: el verano (eterno) de Julien Pounchou…

Todo empieza con una caricia. No de manos, de luz. Una de esas que solo existen en —oh— julio. Julien Pounchou no fotografía el verano. Lo provoca. Lo sopla. Lo imprime, sin retoques, sobre piel mojada, paredes cálidas y silencios que suenan a chicharras. En su mundo no hay prisa. Solo cuerpos en pausa, miradas sin guión y esos fabulosos momentos que se dejan caer como gotas de sudor por la espalda.

Pounchou —francés en Barcelona, pero con el corazón anclado al sur— dispara con película (y reconozco que últimamente me está gustando volver a esa verdad), porque su creatividad no encaja en la de los filtros. Su arte va de dejar que el tiempo se quede un poco más. Cada imagen tiene ese algo que no se cuenta, pero se siente: una siesta, una calle sin sombra, una risa que huele a melón. Y una luz que lo envuelve todo.

Un lugar en el que la nostalgia se revela en 35 mm…

Por eso no hay nada impostado en sus retratos. Son como días que no quieres que se acaben. Gente real. Poses que no lo son. Veranos que quizás nunca ocurrieron, pero que recuerdas igual. Ahí está su magia. Porque Julien no documenta una estación, captura lo que nos pasa por dentro cuando el mundo se ralentiza. Esa sensación de que, por un rato, todo está bien. Todo basta.

Con su Canon F1 de los 70 —regalo de su padre— y una sensibilidad afinada por años entre moda, calle y silencio, compone escenas que (muchas veces) parecen heredadas de otra década, pero que viven ahora. En cada encuadre late el eco de un cine que no necesita historia, de una música que no pide letra.

Y si este fuera el verano más largo

No esperes grandes paisajes. Espera detalles. El perfil de una chica al sol. Un pantalón mal doblado. Una botella medio vacía. Lo que otros borrarían, él lo eleva. Porque para Julien, el verano no se grita. Se susurra.

Y eso, tú lo sabes, se queda más. Mucho más. Puede que para siempre…

A pair of feet hanging over the edge of a boat, with a serene ocean and pinkish sunset in the background.
A close-up of a person's bare shoulder and arm resting on a blue towel, with sunlight highlighting the skin.
Close-up portrait of a person with curly hair, featuring dramatic shadows across the face and piercing green eyes.
A close-up view of a round, wooden ashtray with a used cigarette resting on its edge, set on a marble surface. A jar filled with dried flowers casts intricate shadows on the surface.
A close-up of a person's lower body in a light-colored swimsuit, partially submerged in ocean waves.
Two individuals diving off the side of a boat into a body of water during sunset.
Woman drinking from a green bowl at sunset, water cascading from the bowl into her mouth against a beach backdrop.
A netting basket suspended from the ceiling, filled with a variety of colorful fruits including oranges, lemons, and apples.
Close-up portrait of a young person with long, light hair, partially obscured by strands of hair in soft sunlight.
Close-up of a woman's upper body, revealing a white bikini top and a smooth, illuminated skin tone.
Close-up portrait of a young woman with wet hair pulling it back, wearing a white shirt, with a natural background.
Close-up of a person's leg with hands adjusting a white lace accessory.
A rustic table setting with a plate of fresh fish, surrounded by herbs, a lemon, and other cooking utensils in a sunlit environment.
A person lying on a bed with white and gold bedding, looking contemplative in a softly lit room.
A hand releasing sand over a beach with a rock formation in the background and waves gently lapping at the shore during sunset.
A young person with wet hair is sitting outdoors, wrapped in a yellow towel, looking thoughtfully off to the side while holding a cigarette in their mouth.
A close-up of a person's hands adjusting the waistband of a black and white checkered bikini bottom, while the person wears a colorful patterned top.


Descubre más desde phusions

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

2 respuestas a «Luz que huele a sal: el verano (eterno) de Julien Pounchou…»

  1. […] no es el verano de la nostalgia dulce que Julien Pounchou te servía en su siesta eterna. Esto es lo contrario. Es un contraste infinito. Uno de esos que me […]

  2. […] verano que construye Kate es (más que luz) atmósfera. Una donde el tiempo no corre, sino que flota. […]

Deja un comentario

Descubre más desde phusions

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo